Verde y violeta

En reconocimiento a estas mujeres víctimas de la violencia

Verde y violeta
Circe Camacho/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México. Foto: Especial

Hace ya un año celebramos "Un día sin nosotras", lo que pareció un punto de quiebre en estas acciones que buscan exhibir los problemas que vivimos las mujeres, como la violencia feminicida y la desigualdad de oportunidades.

La pandemia puso un alto a muchas de estas acciones, pero creo que avanzamos mucho. En el Congreso de la Ciudad de México, por ejemplo, alcanzamos dos metas importantes con las llamadas Ley Ingrid y Ley Olimpia, en reconocimiento a estas mujeres víctimas de la violencia y en un esfuerzo por sentar las bases para erradicar estás prácticas y garantizar la dignidad humana.

Pero son solo las bases. Desafortunadamente, las leyes no impedirán que 10 mujeres pierdan la vida cada día a manos de sus parejas, familiares, amigos o vecinos, porque son crímenes motivados por el placer, el odio o un falso sentido de propiedad. Son producto de una sociedad que nos cosifica, discrimina y excluye.

Estas bases permitirán buscar justicia para las víctimas y en ese sentido todavía falta mucho por hacer. Los poderes Ejecutivo y Judicial, por ejemplo, deben avanzar muchísimo en la investigación, castigo y reparación de daño, para garantizar una verdadera justicia, pues lo cierto es que son leyes que atienden una emergencia ante la creciente violencia de género.

Pero no nos engañemos, no habrá ley, política pública ni presupuesto que alcance si, como sociedad, no reconocemos que históricamente las mujeres hemos vivido situaciones de desigualdad y violencia en todos los ámbitos.

Si tú eres una mujer a la que jamás le ha pasado, me siento muy feliz por ti, pero eso no me impide sentirme muy triste y enojada por todas aquellas a las que sí nos ha pasado, las que sí hemos vivido todo tipo de violencia, las que sabemos que “nos toca” por feas o por bonitas, por estar en casa o fuera de ella, por vivir en condición de pobreza o por tener recursos, y muchas veces por alguien a quien conocemos e incluso juró respetarnos.

Esa es la razón por la que yo me declaro feminista, una capaz de entender la rabia de quienes quieren quemarlo todo y también la búsqueda de igualdad en espacios de liderazgo y toma de decisiones que, aunque parezcan posiciones irreconciliables, están mucho más hermanadas de lo que algunos creen.

Por eso, insisto, el gran paso que como sociedad debemos dar, es que toda y todos, reconozcamos que existe una discriminación sistemática y una violencia homicida hacia nosotras solo por ser mujeres.

Si entendemos que históricamente hemos padecido estas condiciones, entonces entenderemos la necesidad de exigir, con una ley, que se respete algo tan básico como la dignidad de las víctimas.

Tómate unos minutos, piénsalo bien y lee un poco. Te puedo asegurar que se encenderá una pequeña luz en tu interior y te convertirás en una mejor persona.

De ti depende.

POR CIRCE CAMACHO
COORDINADORA DEL PARTIDO DEL TRABAJO, EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO 
@CAMACHOCIRCE 

dza


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