Mirar al pasado

La Ley de la Industria Eléctrica, una petición presidencial que, si alguien de Islandia (por citar un ejemplo) la leyera pensaría que la nota es de la década de 1970

Mirar al pasado
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

Los futuros no realizados son solo ramas del pasado, ramas secas.

Ítalo Calvino

A México se le conoce como el “cuerno de la abundancia” por su forma geográfica, pero también porque es un territorio -al igual que su gente-, que ha resistido saqueos, despojos y malos manejos desde épocas de la conquista hasta nuestros días. Se dice que los españoles se llevaron de nuestro país navíos repletos de oro, plata, diamantes y otros recursos naturales “a cambio de espejitos”. Ya en tiempos menos remotos hemos visto que empresas extranjeras toman los recursos de nuestro país, desde el petróleo hasta el agua, para beneficio de sus respectivas naciones, aunado al mal manejo y visión de corto plazo de varios gobiernos de nuestro país.

En este sentido, y como ya lo he plasmado en este espacio, el actual gobierno cuatroteísta sigue en el error de perpetuar el saqueo y mal manejo de recursos naturales, esta vez en detrimento del medioambiente. Como solo un botón de muestra está el empecinamiento de la construcción del Tren Maya, una obra que sacrificará cientos de especies animales y flora en el sureste del país y que su moneda de cambio aún no se especifica cuál será. Otro ejemplo es la obstinación de edificar la refinería de Dos Bocas y con esto continuar con el uso de combustibles de origen fósil, no renovables y altamente contaminantes, tanto en el proceso de exploración, extracción, tratamiento, así como en su uso, provocando un retroceso en materia ambiental.

Otro ejemplo de lo anterior fue la recién aprobada Ley de la Industria Eléctrica, una petición presidencial que, si alguien de Islandia (por citar un ejemplo) la leyera pensaría que la nota es de la década de 1970. Es decir, lo del Tren, la refinería de Dos Bocas y esta Ley, podrían parecer del México de la bonanza petrolera donde aún no se tenía la visión del cuidado del planeta, mucho menos la concientización de los daños irreversibles que causa la contaminación. Otra lección desperdiciada para el gobierno de “los otros datos”.

Además de los inconvenientes que estas equivocadas decisiones traerán para el país,  también se incurre en la falta de respeto a los acuerdos de París y los establecidos en la agenda 2030 (ODS), pues nuestra nación asumió la obligación de reducir las emisiones del sector industrial generando el 35 % de energía limpia en el 2024 y el 43 % en el 2030, situación que no sucederá. Otro compromiso fue reducir en un 22 % la emisión de gases de efecto invernadero y en 51 por ciento las emisiones de carbono negro. Otro compromiso que no incumplirá la 4T.

Así, México seguirá rezagado en la generación de energías limpias, dejando la oportunidad que se tuvo hasta antes de estos decretos presidenciales, pues nuestro país estaba colocado dentro de los primeros cuatro países más atractivos para invertir en energías renovables de todo América Latina, hoy se desincentiva cualquier apuesta en esta materia por el alto riesgo que conlleva para los inversionistas. Otro golpe más a este “cuerno de la abundancia” que cada día resiste menos las desafortunadas determinaciones de su gobierno. Este tema podría convertirse -junto a otros tantos- en un duro descalabro para López Obrador y su partido, quienes se obstinan en mirar hacia el pasado.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

jram


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