TECHOS DE CRISTAL

A las niñas del siglo XX

La siguiente semana es el Día Internacional de la Niña, y no puedo evitar preguntarme ¿qué significa ser niña en el siglo XXI?

OPINIÓN

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María Milo / Techos de cristal / Opinión El Heraldo de México

De chica, los personajes femeninos en las películas y libros me sacaban de quicio. Tuvieron que pasar años para darme cuenta que me desagradaban porque no retrataban a una mujer real. Claro, habían sido creados por hombres que no respetaban ni se preocupaban por proyectar a verdaderas mujeres.

Después siguieron los altos, los peros. Que no gritara ni jugara a eso que era de niños, que no podía estudiar tal o cual cosa, que mi vestido era muy largo o muy corto, que era rara si no me gustaba jugar con las muñecas o hacer galletas, que siempre tenía que sonreír y decir que sí a todo, que si los niños me pegaban era porque les gustaba, que no podía ser demasiado inteligente, pero tampoco tonta, que si lloraba era exagerada y si me enojaba estaba loca, que intentar ser líder era ser mandona, que siempre debía poner antes a los demás, incluso a costa de mi propio bienestar, que había venido al mundo para agradar al otro, a mí ni pensarlo.

Las barreras del techo de cristal se nos presentan desde corta edad, cuando efectivamente seguimos siendo niñas. Llegan de muchas maneras, tamaños, colores y formas. Sutilmente nos empiezan a indicar qué hacer y qué no hacer. Nos meten dentro de una caja que nos avergüenza por nuestro género. Y es que no hay nada más triste que voltearnos a ver a los ojos y pasar por alto el hecho de que el problema no es ser mujeres, sino no darnos cuenta del poder y las capacidades que tenemos por serlo.

Las palabras importan, mucho. Por esto, debemos ayudar a nuestras niñas a que identifiquen cuando los techos de cristal se mezclan en las narrativas de la vida diaria. No podemos seguir dejando que en 2021, derrumben sueños, colapsen autoestimas, limiten opciones, arrebaten la toma de decisiones. Las niñas merecen ser libres y poder crecer en un mundo equitativo. Porque de grandes ninguna capa de maquillaje podrá cubrirles las heridas de la opresión.

Me vuelvo a preguntar ¿qué significa ser niña en el siglo XXI? A todas las que podrían llegar a ver, leer y compartir esto les digo: significa ser la voz, los ojos, la piel, los sueños, los logros, las esperanzas, la fuerza, la fortaleza y resiliencia de todas las mujeres que fueron niñas antes y lucharon por lo que hay hasta ahora. Significa seguir con el legado de aquellas que ya no están pero viven dentro de ustedes. Voltear a ver la foto de sus mamás y abuelas y sentirse orgullosas de continuar con lo que ellas lucharon por obtener, aún cuando el mundo las intentó detener. Viven en ustedes las niñas de sus antepasadas. Se encuentran en sus miradas, que aspiran alto; en sus voces, que no se quedan calladas para reclamar lo que es suyo; en su caminar seguro, que afirma lo que valen.

Si algo he aprendido de mi mamá y de mi abuela es que las mujeres que son fuertes lo son porque fueron educadas por otras aún más fuertes. Debemos apoyar, impulsar, acompañar e instruir en su camino a las generaciones que vienen, para que puedan volar por sí solas. Este 11 de octubre no dejemos de hacerle saber a las niñas que nos rodean lo mucho que valen, lo alto que pueden llegar a volar y el impacto que su voz puede lograr.

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAAMILO
BLOG: WWW.MARIAMILO.BLOG

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