"Primero los pobres"

En México el COVID-19 mata dramáticamente más a los más pobres

"Primero los pobres"
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

En su convicción, no tengo duda que para el presidente López Obrador así es. “Por el bien de todos, primero los pobres”, ha dicho desde hace años en innumerables ocasiones. Su política social y las políticas económicas de su gobierno, tan criticadas por algunos, están alineadas a esa determinación.

Pero en el horror de la pandemia, “primero los pobres” adquiere otra dimensión. Una de drama, reflejo de la desigualdad. El COVID-19 puede contagiar a cualquiera, pero en nuestro país mata más a los más pobres.

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3 de 4 fallecidos tenían estudios de secundaria o menos. El 50% tenía nivel escolar de primaria cuando más. La letalidad del virus se dispara en zonas rurales y semiurbanas. Atenderse en un hospital público incrementa en 380% la posibilidad de morir. El 90% de los decesos se registra entre obreros y trabajadores, amas de casa y jubilados, que acuden a clínicas del sector Salud. Ser indígena aumenta el riesgo de morir en 53%. En los hospitales públicos mueren el 50% de los pacientes que ingresan, en comparación de los privados donde fallece menos del 15%.

Los datos los ha recopilado quirúrgicamente el académico Héctor Hernández Bringas, investigador titular del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM.

En la pandemia, ser hombre incrementa el riesgo en 80% con respecto a ser mujer, tener más de 70 años lo incrementa más de 24 veces respecto a tener edades menores, ser indígena en 53%, ser hipertenso en 51%, ser obeso en 34%, ser diabético en 89%… pero ser atendido en el sector Salud, lo incrementa en 380%.

Hace unos días conversé con él en la radio, en MVS Noticias. Los datos que ha reunido son demoledores. La radiografía demográfica retrata el horror de la desigualdad. Las personas de menores recursos, quienes viven en condiciones precarias de vida, de vivienda, de acceso a la salud, son quienes más padecen.

Por ocupación, 90% de quienes han muerto corresponden a tres grupos: población trabajadora (obreros, albañiles, meseros, vigilantes…); amas de casa, proveedoras en millones de hogares; y jubilados que, lejos de permanecer inactivos, ante ausencia de una vejez digna, se ven obligados a salir.

Los municipios urbanos duplican la tasa de contagio y de mortalidad con respecto a los semiurbanos y más que triplican a los rurales. Pero, por el contrario, la letalidad es mayor en los semiurbanos y rurales. Entre menos urbano, es más probable morir.

Para Hernández Bringas, la pobreza se relaciona con la incidencia de COVID-19. En los municipios ricos, hay nueve veces más contagios –y mayor número de pruebas de detección- que en los pobres no urbanos y 40% más que en los pobres urbanos; pero la mortalidad en los municipios pobres urbanos es más alta. A menor pobreza más contagios, pero a mayor pobreza, mayor letalidad y mortalidad.

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Las decenas de miles de muertes, de pobres en su mayoría, también tienen responsable. Son parte innegable del desastre en la “estrategia” de López-Gatell. En México, el COVID mata más, dramáticamente más, a los pobres.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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