El G-20 y el Gráfico de Nolan

El gráfico te clasifica en algún punto de un mapa político: “liberal”, “progresista”, “conservador” y “totalitario”; a mí me salió que soy "liberal", por lo que fui objeto de burlas

El G-20 y el Gráfico de Nolan
Julio Patán / Malos modos / Opinión El Heraldo de México

Está de moda una cosa que se llama Gráfico de Nolan. Básicamente, contestas una serie de preguntas con respuestas de opción múltiple y al final se te clasifica en algún punto de un mapa político cuyos hemisferios son “liberal”, “progresista”, “conservador” y “totalitario”. Bueno, pues respondí al cuestionario, aparecí clavado en la zona maldita, la “liberal”, y me apresuré a tuitearlo. Eso tuvo dos consecuencias. Una, que fui objeto de burlas crueles por el hecho de que –si usáramos conceptos que el propio Gráfico intenta evitar– estoy bastante a la derecha de mi amigo Macario Schettino, al que de por sí, como saben, se le concibe entre el obradorismo ilustrado con un tatuaje de Margaret Thatcher en el pecho y un ejemplar de Mi lucha en la mano. La segunda consecuencia es que otro amigo me preguntó en qué parte del Gráfico me parece que estaría nuestro presidente.

Tenía preparada una batería de respuestas súper elevadas. Iba a decir que para mí nuestro Huey Tlatoani es rabiosamente conservador en lo moral y lo religioso, pero que eso no lo hace de derechas, porque hay también una izquierda conservadora (ahí entraban las referencias a Hugo Chávez). Iba a añadir que esa condición de izquierdista, subrayada por un estatalismo con alguna cosilla bolivariana y mucho de priismo old-fashioned, más su afán desmedido por concentrar el poder, lo acerca al autoritarismo, pero no necesariamente al totalitarismo, un término que me parece discutible en este contexto, y… Y no pude decir nada. No pude porque se vinieron las dos sesiones del G-20.

Uf, cómo se dejó ir nuestro presidente. O sea, esta vez sí evitamos las referencias a Mussolini, la exigencia de disculpas a los españoles y la rifa del avión. Pero no se cortó. En el apartado pandémico, por ejemplo, habló de cómo las hijas y las madrecitas son las mejores enfermeras del país ( “la mejor institución de seguridad social”) e invitó a los líderes del planeta a no encerrar a las personas en sus casas. Ah, muy importante: tampoco hay que encerrar a los ancianos en asilos, que nunca “suplirán el amor que ofrecen los seres queridos”. Pero fue en la discusión sobre la crisis económica donde guau: presumió las remesas como un logro de su gobierno y nuestro éxito en la lucha contra la crisis, con sus recetas “no neoliberales”. Bien bajado ese balón, señor presidente: seguro que Macron y Merkel no están al tanto de las cifras de desempleo, de la caída del PIB o de los pronósticos de aumento de la pobreza.

Sí, esas dos sesiones me dejaron sin palabras. Y es que nos recordaron que el licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, está mucho, mucho más allá de cualquier categoría  de ciencia o filosofía política. Esto es único.

La Cuarta va.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM
@JULIOPATAN09


Compartir