¿Quién será el siguiente?

No es un asunto menor que la seguridad nacional pueda estar comprometida por el caso Cienfuegos

¿Quién será el siguiente?
Héctor Serrano/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Para muchos resulta casi imposible distinguir un peligro más allá de la lucha fratricida entre compatriotas. Toda su energía está empeñada en tratar de demostrar lo corruptos que fueron los gobiernos anteriores, cualquier caída en desgracia de algún miembro del gabinete pasado, abona a su propósito, por eso los hay quienes celebran con bombo y platillo la captura por parte del gobierno estadounidense del general Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional.

No puedo asegurar si el militar es inocente o culpable, ojalá que tenga derecho a un juicio justo, donde se compruebe su grado de complicidad o la falta de esta, pues aunque nadie duda del poder corruptor de los cárteles de la droga, no puede darse nada por cierto hasta agotar el proceso, pero al margen de ello, por la gravedad de las acusaciones y el cargo público que ostentó el imputado, no puedo dejar de pensar en las consecuencias que se vienen para México.

El general Cienfuegos fue el responsable durante seis años de la seguridad nacional de México, el comandante de las fuerzas armadas, sólo por debajo del ex presidente Peña Nieto. Es un militar de carrera que, durante su encargo, contó con un nivel muy alto de reconocimiento, y aunque hoy esté despojado de su cargo y de sus estrellas, eso no le quita que sigue siendo uno de los hombres con mayor cantidad de información sensible y confidencial de nuestro país.

El mismo hombre que hace menos de dos años fuera el encargado de proteger al país de cualquier amenaza interna y externa que pusiera en riesgo su soberanía, hoy duerme en una prisión estadounidense, si eso no da miedo ¿entonces qué podría asustarles? Y aún así, los hay quienes festejan la detención del general como si con ello ganaran algo, sólo piensan en exhibir las deficiencias del anterior gobierno, como si a estas alturas eso fuera necesario, son incapaces de entender los riesgos que hoy enfrenta el Estado mexicano por esta detención.

Si Cienfuegos es culpable, debió tenerse la capacidad de investigarlo, de probarlo y de juzgarlo en suelo mexicano. No es un asunto menor que la seguridad nacional pueda estar comprometida, los gringos no dan paso sin huarache, se equivocan quienes creen, que es un servicio de buena fe hacia su vecino y que su única intención es impartir justicia, la agenda estadounidense sólo tiene una prioridad, sus propios intereses, los aplaudidores de la detención son los mismos detractores del neoliberalismo, tanta incongruencia sorprende.

Hay un viejo refrán que reza: “ten cuidado con lo que sueñas porque puede hacerse realidad”. Quienes soñaban ver a los estadounidenses deteniendo y juzgando a funcionarios del gobierno pasado, hoy festejan; pero a nuestros vecinos ya les gusto andar deteniendo y procesando a servidores públicos mexicanos de alto nivel. ¿Seguirán tan tranquilos cuando no puedan responderse quién será el siguiente?

POR HÉCTOR SERRANO
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR


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