El Tribunal Electoral y los partidos satélite

El fallo de la semana pasada dio origen a los nuevos partidos satélite del régimen, partidos de familia y partidos-negocio

El Tribunal Electoral y los partidos satélite
Hernán Gómez Bruera / Fuera de Tono / Opinión El Heraldo de México

El fallo de la semana pasada dio origen a los nuevos partidos satélite del régimen, partidos de familia y partidos-negocio.

Mientras algunas cosas cambian, otras permanecen igual. Uno de los elementos que perduran es el control del Tribunal Electoral desde el poder; otra es la creación de partidos satélite al viejo estilo priísta, con sus particularidades. 

La influencia sobre el Tribunal se da a través de la manipulación de los no tan fantásticos cuatro fantásticos: los magistrados Fuentes, Vargas, de la Mata y Soto, y se ejerce por medio de sus expedientes personales, incentivos económicos –por llamarle de un modo elegante— y estímulos aspiracionales sobre sus propias carreras.

Basta con revisar la inconsistencia en los fallos de esos cuatro togados de lo electoral, que votan siempre al unísono, para comprobar hasta qué punto su actuación es mucho más política que jurídica. Su cínica y evidente falta de independencia es padecida por algunos morenistas que la han vivido en carne propia.

El segundo ejemplo de perversa continuidad se observa en la decisión de refrendar el registro del Partido Encuentro Social y otorgárselo a Fuerza Social por México y Redes Sociales Progresistas. Todo bajo la fórmula ya conocida: a los amigos y aliados, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas.

Una argumentación jurídica inédita se empleó para negarle el registro a México Libre. Sin embargo, suponiendo que efectivamente hubo aportaciones irregulares, ¿por qué no haber devuelto el expediente del caso al INE --como propuso la magistrada Janine Otálora—para que esa instancia terminara de hacer su trabajo, demostrara las irregularidades y eliminara toda sospecha de duda

 

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La discusión de fondo no es si la figura de Calderón y Margarita nos resulta antipática o no –a mi ambos me repugnan--, si de manera abstracta y especulativa suponemos que tomaron dinero del narco o si pensamos que merecen o no recibir recursos públicos. El problema es que se tomó una decisión sin las suficientes evidencias.

El tema está en el doble estándar con el que se procedió en unos y otros casos. ¿Realmente fue más evidente el financiamiento irregular de los Calderón-Zavala que la injerencia sindical sobre el partido de Pedro Haces --Fuerza Social por México-- o Redes Sociales Progresistas, de Elba Esther Gordillo?

Más inquietante aún: ¿Será que fue más evidente la financiación irregular de México Libre que la participación de ministros de culto –expresamente prohibida en la Constitución—en Encuentro Solidario, donde actuaron como delegados, como se comprobó al cotejar los nombres de los participantes con el listado de ministros de culto de Segob? ¿Acaso no fue flagrante la violación del Estado laico?

El fallo de la semana pasada dio origen a los nuevos partidos satélite del régimen, partidos de familia y partidos-negocio. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, sin embargo, las fuerzas que impulsaron su aparición están dentro de los propios grupos de poder que hoy se disputan el patrimonio de Morena y el futuro del obradorismo.

De forma muy clara se observa en el caso de Monreal, quien podría buscar una candidatura a través de FSM si no la consigue a través de Morena; de manera menos evidente ocurre con el PES y los intereses del shererismo –del que cada vez se habla más, aunque casi no se escriba–, e incluso podría ser el caso de Marcelo Ebrard, quien eventualmente apoyaría sus ambiciones políticas en el partido de Gordillo.

 

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA

HERNANFGB@GMAIL.COM

@HERNANGOMEZB


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