PIENSA JOVEN

El legado de Alejandro Díaz de León en el Banco de México

La gestión de Díaz de León ha sido una de las bases de la estabilidad macroeconómica de México durante los últimos años y ha ayudado a amortiguar el impacto de la pandemia en la economía con profesionalismo y compromiso. Se espera que quien le suceda mantenga ese rumbo

NACIONAL

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El liderazgo de la mayoría de los gobernadores de bancos centrales del mundo fue puesto a prueba durante 2020 cuando se implementaron medidas monetarias de emergencia para evitar el colapso económico mundial. Los estragos económicos causados por la llegada de la pandemia de COVID-19 también pusieron en jaque la respuesta sanitaria de los países, una razón más para que la labor de los bancos centrales de preservar la estabilidad financiera cobrara más relevancia. 

La tarea fue más difícil para los gobernadores en países que entraron a la crisis con fundamentales económicos debilitados, más difícil aún en países donde el peso de la respuesta económica a la crisis sanitaria recayó en el Banco Central y no en las autoridades fiscales. 

Todos estos factores ponen de relieve la importancia del liderazgo de Alejandro Díaz de León, el actual gobernador del Banco de México. Díaz de León tuvo que implementar una política monetaria prudente en un momento en el que el peso mexicano se encontraba bajo presión y además manejaba la pesada carga en términos de la respuesta económica ante la crisis sanitaria. Al mismo tiempo, tuvo que lidiar con varios intentos por parte del Ejecutivo para restringir la autonomía del Banco —una de las instituciones más confiables de los mercados emergentes— y también continuó mejorando su funcionamiento y transparencia, por ejemplo, con el desarrollo de un nuevo sistema de pagos instantáneos llamado CoDi. 

Antes de la llegada de la pandemia, el Banco de México ya cargaba con el peso de una crisis económica autoinfligida por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y además un limitado apoyo fiscal por parte de las autoridades hacendarias debido a una política de “austeridad”. Tan solo durante 2019, el PIB de México disminuyó 5% de acuerdo con estimaciones del Banco Mundial.  

En noviembre de ese año, el Fondo Monetario Internacional refrendó con México una línea de crédito flexible por 61 mil millones de dólares. La disciplina fiscal de administraciones pasadas y la probada capacidad del Banco Central con Guillermo Ortiz (1998 a 2009) y Agustín Carstens (2010 a 2017) habían ayudado a México a consolidar una posición de disciplina económica ante instituciones financieras internacionales. 

Sin embargo, a medida que la crisis sanitaria se extendía por el mundo, México no siguió los pasos que muchos otros gobiernos sí habían seguido. Economías desarrolladas e incluso emergentes implementaron enormes paquetes fiscales de emergencia para disminuir el impacto de la pandemia en sus economías. Andrés Manuel López Obrador dijo en una conferencia de prensa que “El compromiso es salir de esta crisis sin endeudar a México”. 

La historia juzgará si la negativa de AMLO por embarcarse en un programa de apoyos fiscales como respuesta a la pandemia fue la correcta. De lo que no hay duda es de que esta decisión tuvo implicaciones importantes para el Banco de México. El Banco quedó prácticamente como la única institución económica del país que le hizo frente a los estragos de la pandemia. 

La junta de gobierno del Banco, integrada por 5 miembros y presidida por Díaz de León, respondió a la llegada del COVID-19 recortando la tasa de referencia e introduciendo medidas extraordinarias para impulsar la liquidez en los mercados y fortalecer los canales de provisión de crédito. “Logró el equilibrio adecuado en la gestión de la política monetaria: ambicioso y cauteloso al mismo tiempo, poniendo en el centro la recuperación económica de México”, señaló Agustín Carstens, ahora director del Banco de Pagos Internacionales en una entrevista en 2020.

Un aspecto clave del mandato de Díaz de León ha sido la necesidad de navegar y negociar un entorno político difícil. Justo cuando el gobernador cumplía su primer año al frente del Banco, AMLO llegó a la presidencia de México. La realidad es que el Presidente ha perseguido una política económica idealista y no pragmática, razón que ha llevado al Banco a tener roces con el Ejecutivo.

Por ejemplo, en abril de 2020, AMLO solicitó al Banco de México adelantar el pago que regularmente hace a Hacienda del remanente de sus reservas internacionales. En esa ocasión, Díaz de León emitió una declaración en la que rechazaba la orden del Presidente. El Banco finalmente transfirió el remanente, pero de acuerdo con el calendario establecido en la ley. Luego, en diciembre de ese año, legisladores de MORENA pidieron la introducción de un nuevo proyecto de ley para modificar el mandato del Banco de México. En ese proyecto, se pedía que el Banco comprara los dólares depositados en bancos mexicanos y que los integrara a sus reservas internacionales, abriendo la puerta a la posibilidad de que esas reservas se consideraran como dinero de procedencia ilícita. Nuevamente, Díaz de León defendió la integridad Banco al argumentar públicamente que la nueva ley pondría en peligro la estabilidad financiera del país. Solo cuando este llamado llegó al Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y este también declaró en favor de la postura de Díaz de León, el Presidente admitió que dicha ley necesitaba revisión y que lo primordial era preservar la integridad del Banco. 

Díaz de León también ha introducido cambios notables en otros campos. Ha aumentado el nivel de transparencia que practica el Banco Central. Bajo su liderazgo, el Banco de México publica ahora sus informes de inflación, que son presentados por el Gobernador. También ha comenzado a publicar todos los discursos de sus funcionarios y sus declaraciones se han vuelto más claras y concisas. Muchas declaraciones también se publican en español e inglés el mismo día.

El daño a la economía mexicana causado por la pandemia de COVID-19 está lejos de revertirse. En 2021, el Banco publicó tres escenarios de crecimiento del PIB con un límite superior de 5.3%, un límite inferior de 0.6% y una referencia de 3.3%. En otras palabras, en el mejor de los escenarios, la economía de México al término del 2021 se encontrará en un nivel mucho menor que antes de comenzar la pandemia. A pesar de los desafíos, Díaz de León ha mejorado las operaciones del Banco de México y logró hacerle frente a una de las crisis más profundas de la década. De cara al término de su mandato, en diciembre de este año, lo único que podemos desear es que su sucesor o sucesora también afronte los grandes problemas de México con la misma voluntad y profesionalismo que lo destacan.

mgm