Batallan por aprender desde la casa

Familias de poblaciones serranas de hidalgo sin luz hacen lo posible porque los menores estudien sin acceso a televisión ni internet

Batallan por aprender desde la casa
SIN ALUMNOS ● Aunque la Secretaría de Educación de Chiapas dijo que ya hay clases en esta secundaria, es mentira. FOTO: JENY PASCACIO

“No tengo tele, por eso están haciendo pura tarea para mandarle a la maestra”, cuenta Rosalba a la puerta de su casa construida con block y láminas, a la orilla de la carretera México-Laredo. Vive en Las Carpas, un pequeño poblado en Santa Ana, en el municipio serrano de Chapulhuacán, el último al norte de Hidalgo, antes de llegar a San Luis Potosí. 

Pasaron dos programas de enseñanza teledirigida implementados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para evitar el rezago durante la pandemia por la COVID-19, (Aprende en casa I y II); sin embargo, ahora que empieza la tercera edición, en localidades rurales como Las Carpas no llegan, por dos razones: no hay televisión o no hay electricidad. 

“No tengo tele, ni internet. No, nada, nomás puro celular y con eso le están mandando las tareas, le ponemos saldo para mandar el mensaje”, dice Rosalba, madre de Claudio, de 14 años, que asiste a la secundaria en la cabecera municipal. El mensaje es la fotografía que envían a su maestra para que lo evalúe. No ha visto, desde el inicio de la contingencia, algún programa formativo por televisión.   

Por la pandemia y la situación económica y social de la localidad, con alta incidencia migratoria a Estados Unidos, una de sus hijas, que terminó la primaria, no continuó en la secundaria, otra más es pequeña y aún no ingresa a la escuela.  

A unos kilómetros de distancia está La Sierrita, comunidad de ascendencia indígena, sin electricidad en la mayoría de su veintena de casas. 

“Sí, batalla uno bastante y ahorita se atrasaron mucho. Cuando hicimos la última parte de eso de Aprende en casa el ciclo escolar anterior, sabían un poquito, pero ahorita que volvieron ya no, ya no saben, se les olvidó todo otra vez”, dice Jorge Ángeles, quien trabaja en la remodelación de la escuela de la localidad.  

La vereda que conduce a La Sierrita es un camino abierto en la parte baja de la montaña.  

Otra comunidad sin electricidad es La Golondrina, donde vive Daniel Hernández con su esposa y sus dos hijas, una de ellas ha cursado primero de primaria en la modalidad a distancia. 

“Se nos ha hecho muy difícil, por eso (la falta de luz). A lo mejor conseguimos un celular, pero no contamos con energía para que esté cargado el celular y esté prendido, o con saldo. Hay señal de celular, pero internet casi no”, comenta Daniel, que se dedica a la albañilería. Anda una hora hasta la cabecera, primero en un camino abierto a machete entre la hierba crecida también en las faldas de una montaña. Todo el municipio está así, entre las venas de la serranía.   

“Nosotros contamos con planta solar, pero no es suficiente la energía para estar en línea y estar estudiando. No contamos con televisión, o puede haber, pero no hay señal o no hay energía eléctrica para hacer esos trabajos”, señaló.  Con la contingencia, además, menciona que incrementó la dificultad para conseguir productos básicos.

 “Se nos hace muy difícil por lo mismo que tenemos que estar la familia en casa, que no puede salir, y nosotros también, aunque tenemos que trabajar para sostener a la familia”. 

Los padres de familia de Las Carpas, La Sierrita y la Golondrina esperan que sus hijos concluyan el escolar y no sean parte de estadísticas por rezago educativo, dado el esfuerzo para seguir en la escuela sin electricidad y/o televisión. Esperan también la baja de contagios y que antes de que termine el curso puedan regresar a clases presenciales.  Hidalgo se encuentra en semáforo rojo.

CHIAPAS, SIN CLASES


En contraste, las clases presenciales no llegan aunque haya luz, semáforo verde desde hace ocho semanas y así lo digan los funcionarios estatales.

Con corredores empolvados y cubiertos por hojarasca, es como lucen decenas de escuelas de educación básica, media y superior de Chiapas, a pesar de que la Secretaría de Educación insiste que hay clases presenciales y semipresenciales en algunas desde el 2020.

La misma dependencia dijo que en la Secundaria del Estado, de las más importantes de la entidad ubicada en Tuxtla Gutiérrez, los alumnos reciben clases de manera paulatina. Sin embargo, los vecinos de los alrededores aseguran que la escuela lleva cerrada más de 10 meses.

Rodrigo Nagusé, comerciante de la zona comentó a El Heraldo de México, “nadie viene por acá, yo vengo diario a vender y no he visto ni un alma desde que inició la pandemia, sólo los veladores entran y salen”.

De acuerdo a Leticia Ruiz, madre de familia, la dirección de la secundaria emitió un comunicado donde rechaza el regreso a las aulas, mismo que fue avalado por los tutores y se mantienen con la educación a distancia.

Al respecto la Sección VII de la CNTE-SNTE, dijo que ninguna comunidad, donde tienen presencia sus docentes, han iniciado clases presenciales ni las pruebas pilotos que refiere la SE de Chiapas.

Abelardo Pérez Toledo, representante del Comité Estatal de Padres de Familia dijo que la postura es no volver a las escuelas para proteger a los menores y a sus familias, “el anuncio que hace la autoridad es preocupante, por ello pedimos una revisión del color del semáforo epidemiológico”.

En tanto, la Sección VII realizará este viernes una Asamblea Estatal, “pero seguimos en lo mismo, no hay condiciones y nadie ha regresado a las aulas”.

POR ÁXEL CHÁVEZ Y JENY PASCACIO


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