TOMA DE CASETAS

Distraer y desestabilizar a la autoridad, propósito de la toma de casetas en México

Grupos criminales mantienen distraídos a elementos de la Guardia Nacional, a quienes se les asigna el cuidado de las casetas

NACIONAL

·
FOTO: ESPECIAL

Los tentáculos de la delincuencia organizada penetran hasta las autopistas de cuota en el país, la toma de casetas es una actividad criminal, ya no se trata de un interés de ejidatarios, coinciden analistas.

Aunque este movimiento deja millonarias ganancias, el aspecto económico no es realmente una prioridad para los criminales, asegura Ramón Celaya Gamboa, abogado y especialista en Inteligencia y procesos de Seguridad.            

“Es el mismo modus operandi: grupos de población tomando las casetas. Lo que sí hemos detectado es que hay grupos criminales detrás de estos movimientos, y no necesariamente por el aspecto económico. A pesar de que hay cálculos que han hecho las mismas autoridades, cuando se toman las casetas estos grupos obtienen entre dos y tres millones de pesos, dependiendo las horas que se mantienen (ahí).

A los grupos de la delincuencia lo que les interesa es que las autoridades estén empeñadas en cubrir estas casetas en protección de estos centros de cruces y descuiden sus actividades rutinarias”.

Según el investigador, la Guardia Nacional tiene otros temas prioritarios en materia de Seguridad que debería estar atendiendo, pero varios de sus uniformados han sido asignados a cuidar casetas.

“Hay elementos de la Guardia Nacional cuidando las casetas, aunque no sean sus facultades o funciones. Los grupos criminales reclutan a los pobladores y en ocasiones los amenazan para que vayan a tomar las casetas, así las policías locales y autoridad federal atiendan esta situación y dejen de cumplir sus prioridades en materia de Seguridad Pública. Buscan distraer a las autoridades disminuyendo su capacidad policiaca en otros temas enfocándolo en las casetas”.

Dar trabajos temporales y despensas a los pobladores, en medio de una crisis económica y desempleo generados por la pandemia de COVID-19, genera simpatía ciudadana hacia los grupos criminales.

“Los grupos de la delincuencia organizada siempre buscan una acción que genere desestabilización en el gobierno, ya sea por la toma de casetas o la entrega de despensa en las comunidades. Si ellos ganan a la base social por medio de la despensa están desestabilizando a los gobiernos. Si los ciudadanos no creen en su gobierno se crea un factor de desestabilización”.

Coincide, el investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, Francisco Jiménez Reynoso.

“Ya se salió de control y trae varios intereses de por medio: un intento de desestabilización al Gobierno Federal, que se conjuga con la actividad de la delincuencia organizada y su capacidad de retar al gobierno, que utiliza a un pueblo con hambre, con muchas necesidades básicas y elementales. Les utiliza como carne de cañón para tomar las casetas”.

A este escenario hay que añadir que los gobernantes están desconcentrados de los problemas sociales, por pensar en las campañas políticas.

“La clase política está enfocada las campañas y el 2021. El tema de casetas no es prioritario para el Gobierno Federal, ni para muchos de los gobiernos estatales. Los políticos tienen en la mira las elecciones del 2021”, añadió Celaya Gamboa.

Mientras el Gobierno Federal mete orden en las carreteras del país, los conductores permanecen vulnerables ante la situación, ya que por un lado los presuntos ejidatarios les exigen cuotas fijas en las autopistas para poder continuar hacia su destino, pero los dejan en vulnerabilidad cuando sufren percances automovilísticos porque nadie les responde.