PIENSA JOVEN

Brecha salarial de género: Las mujeres estudian más, trabajan más, y ganan menos

Las desventajas por razones de género que enfrentan las mujeres se visualizan en distintos ámbitos de la vida cotidiana y potencialmente en el mercado laboral

NACIONAL

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En pleno siglo XXI, la brecha salarial de género en el mercado laboral es una realidad. Durante los últimos 30 años, la tasa de participación de las mujeres en actividades remuneradas muestra una tendencia creciente, sin embargo, lo hacen en condiciones desfavorables.

Las diferencias por ingreso entre género visualizan otros problemas estructurales como los rezagos en: el acceso a la educación, derechos políticos, autonomía, normas sociales, el acceso a oportunidades para las mujeres y una arraigada inequidad.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al primer trimestre de 2020, las mujeres simplemente por su condición de género, pierden en promedio $4.33 pesos por hora trabajada en la misma ocupación que un hombre, lo que asciende a una pérdida de $34.64 pesos por día, $207.84 a la semana y $831.36 al mes.

Las mujeres dentro de la población económica activa (PEA) estudian en promedio 10.5 años, mientras que los hombres registran una escolaridad menor de 9.8 años. Además, dentro de la PEA las mujeres trabajan en promedio 10 horas más que los hombres por trabajo remunerado y 15 horas más por trabajo sin paga, asociado a la prevaleciente distribución de las actividades no remuneradas en el hogar.

La inequidad también se observa en la proporción de mujeres que estudia o se incorpora en el ámbito de la ciencia y la tecnología. La participación de las mujeres en los sectores de la industria (36%), minería (12%), corporativos (28%) y generación de energía (21%) es muy baja. Así como en los puestos de alta dirección, pues la participación de las mujeres en el personal administrativo, contable y de dirección es del 44%, de acuerdo con el Censo Económico 2019. 

La inserción de las mujeres en el mercado laboral sigue destacando en otros sectores como en los servicios educativos, de salud o de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas. Sin embargo, la brecha salarial permanece en estos sectores, por ejemplo, las trabajadoras de la educación ganan en promedio al mes $2,221 pesos menos que los hombres en este mismo sector (ENOE).

Los hombres continúan ganando más que las mujeres simplemente por su condición de género, en contraste, las mujeres ingresan a un mercado laboral con condiciones desfavorables: menores salarios, mayores cargas de trabajo remunerado, trabajo doméstico y no remunerado con escasa o nula protección social.

Estas condiciones afectan el nivel y la calidad de vida de las mujeres y de la población en general. Las coloca en una condición de vulnerabilidad que afecta su autonomía y economía. Reducir la segregación laboral y la brecha salarial no es una batalla de géneros, sino una lucha por la equidad de condiciones.

Actualmente existen diversos esfuerzos por reducir la segregación laboral de las mujeres. Uno de ellos es la Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y no Discriminación publicada el pasado 9 de noviembre por el Instituto Nacional de las Mujeres con el objetivo principal de la “equidad de género” para que los centros de trabajo incorporen la perspectiva de género, garanticen la igualdad salarial e implementen acciones para prevenir y atender la violencia laboral, ¿pero esto será suficiente?, ¿servirá para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres?

Gordillo Olguín, Jackelin

Twitter: @JackyOlguin

Facultad de Economía, UNAM

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