Un piloto y dos niñas menores de edad fueron rescatados con vida tras pasar cerca de 12 horas sobre el ala de un avión que se estrelló y quedó parcialmente sumergido en el lago Tustumena, un cuerpo de agua helado en la península de Kenai, Alaska.
El dramático rescate tuvo lugar el lunes 24 de marzo de 2025, gracias a la acción de un grupo de pilotos voluntarios y la Guardia Nacional del Ejército de Alaska.
El accidente ocurrió cuando el Piper PA-12 Super Cruiser, que realizaba un vuelo turístico desde Soldotna hacia el lago Skilak, se estrelló por razones aún desconocidas. A bordo viajaban el piloto y dos menores, familiares suyos.
Sin una radiobaliza que facilitara su localización, la aeronave desapareció el domingo, desencadenando una búsqueda masiva. Esa noche, Terry Godes, un piloto local, vio una publicación en Facebook solicitando ayuda y se unió a una docena de voluntarios que al amanecer del lunes salieron a recorrer el accidentado terreno de Alaska.
Un voluntario consiguió ubicarlos
Godes, quien decidió explorar el lago Tustumena, cerca de la base de un glaciar, avistó los restos del avión.
“Al principio pensé que era solo un accidente trágico, pero cuando me acerqué, vi a tres personas sobre el ala. Estaban vivos, moviéndose y saludándome”, relató a The Associated Press.
Tras alertar por radio a otros pilotos, Dale Eicher transmitió las coordenadas a las autoridades, permitiendo que la Guardia Nacional desplegara un helicóptero desde Anchorage para el rescate.
Los sobrevivientes, que soportaron temperaturas de hasta -20 °C durante la noche, fueron trasladados a un hospital con heridas no mortales.
Según el teniente coronel Brendon Holbrook, comandante del 207.º Regimiento de Aviación, el piloto estaba hipotérmico tras haber estado en el agua en algún momento, mientras que las niñas, sorprendentemente, estaban secas.
“No tenían ropa adecuada para esas condiciones extremas, solo lo básico para un vuelo en un avión pequeño sin calefacción decente”, explicó Holbrook.
El rescate no estuvo exento de desafíos. Inicialmente, se intentó usar una grúa desde el helicóptero, pero el viento puso en peligro a la menor de las niñas, obligando al equipo a maniobrar la aeronave para subirlos a bordo directamente.
“Fue el mejor resultado posible. Si la cola del avión no se hubiera congelado en el hielo, se habría hundido por completo”, afirmó Holbrook.
El lago Tustumena, el mayor cuerpo de agua dulce de la península de Kenai, es conocido por sus vientos impredecibles y peligrosos, exacerbados por su ubicación entre montañas y cerca de un glaciar.
Se desconocen hasta ahora las causas del accidente

“Es una zona de caos y turbulencia”, señaló Godes, quien destacó los múltiples “milagros” que permitieron la supervivencia del trío: desde que el avión no se hundiera del todo hasta que lograran resistir una noche gélida sobre el ala.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) aún no ha determinado la causa del accidente. Mark Ward, investigador de la agencia, indicó que el piloto no ha reportado el incidente y que intentarán contactarlo nuevamente este miércoles.
Este rescate contrasta con otros accidentes recientes en Alaska, un estado donde los pequeños aviones son esenciales debido a la escasez de carreteras. El mes pasado, 10 personas murieron en un choque en Norton Sound, y hace cinco años, una colisión cerca de Soldotna cobró siete vidas.
Con información de AP