FRANCIA

Saint Tropez, Francia: el excéntrico paraíso para famosos y ricos, azotado por la inseguridad y delincuencia

La región de pescadores tiene una cara diferente a la del glamour, como imán para carteristas, ladrones en pequeño y defraudadores

MUNDO

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Así es el excéntrico paraíso para famosos y ricos, azotado por la inseguridad y delincuencia (Foto: El Heraldo de México)

Tan conocida por ser uno de los destinos turísticos de la Riviera Francesa y uno donde gustan departir las celebridades, los ricos y famosos, como por ser la ciudad donde Brigitte Bardot saltó a la fama, Saint Tropez tiene otra cara, como imán para carteristas, ladrones en pequeño y defraudadores.

De hecho, según las últimas estadísticas divulgadas por el portal de noticias francés L'Internaute, los robos personales representaron en 2014 tanto como el 68 por ciento de los casi 84 mil delitos que se cometieron en Saint Tropez, que de pueblo de pescadores pasó a escaparate anual de celebridades.

Saint Tropez vive y disfruta de su faceta como poblado glamoroso, aunque anclado en tierra, predilecto de personajes como Henri Matisse y Pablo Picasso, el actor Alain Delon y el cantante Mike Jagger, o por ser el lugar donde Brigitte Bardot, saltó a la fama y donde aún reside.

Pero cada verano, cuando llegan celebridades y turistas llega otro tipo de viajeros, de esos que las autoridades locales desearían no recibir. De hecho la prensa británica afirma hace años que hay reportes sobre la existencia de bandas de atracadores callejeros, especializados en robar relojes pulsera.

Hay también, como en el resto de la Riviera, reportes sobre ladrones de casas habitación, o de atracadores de yates de placer; es también posible encontrar defraudadores de todo tipo y es además un centro de prostitución.

"Todo, desde el robo y el lavado de dinero hasta el vicio, está controlado por la mafia de los países ex-comunistas", afirmaba en 2010 el diario britanico The Telegraph. Ahora también se habla de personas de origen árabe o africano.

Pero sobre todo hay carteristas y rateros

Es frecuente que los turistas en esa ciudad sean personas de clase alta y la posibilidad de arrebatarles un reloj de marca crece cuando pasean para ver aparadores o se sientan en cafés al aire libre. Uno de ellos se acerca, arrebata el objeto y huye montado en una motocicleta manejada por un cómplice.

Una banda especializada robó relojes de muñeca por 800 mil euros en cuestión de meses. Pero de eso no se habla mucho.