La (des) Unión Europea y la compleja distribución de las vacunas contra el COVID-19

Este suceso ha resaltado las divisiones en el seno de este bloque, cuyo diseño institucional impide superarlas, y ha dañado la percepción sobre los esfuerzos para integrar a Europa

La (des) Unión Europea y la compleja distribución de las vacunas contra el COVID-19

La Unión Europa ha pasado por varias crisis durante los últimos años. Internamente, los europeos han enfrentado problemas en materia migratoria, económica con la crisis de la eurozona y política con el Brexit y el auge de regímenes con tendencias autoritarias. A nivel internacional, sus esfuerzos de cooperación multilateral se han visto frenados por un Estados Unidos “trumpista”, y han tenido que lidiar con las crecientes fricciones con Rusia y hacer frente a una China cada vez más poderosa. En la actualidad, las muertes y el deterioro de las economías por la crisis del coronavirus han puesto mucha presión en los mandatarios. Por lo tanto, tras el anuncio de la farmacéutica AstraZeneca de que no sería capaz de surtir las vacunas prometidas, el enojo de los líderes europeos no fue sorpresa. Sin embargo, es pertinente recalcar que detrás de esta indignación se encuentra un sistema cuyos problemas internos han causado una fragmentación que será difícil de remediar.  

La poca comunicación entre la Comisión Europea y los Estados miembros ha sido un agravante clave de este problema. A pesar de que se aseguraron tratos tempranos con las manufactureras de vacunas —a expensas de países individuales—, su pobre distribución ha generado cólera dentro de los países miembros. De igual manera, la campaña efectiva de vacunación del Reino Unido terminó poniendo más presión sobre los líderes europeos. Por consiguiente, el intento de la Comisión Europea de imponer controles de exportación a las manufactureras —para hacer frente a la nueva disputa con el Reino Unido— ocasionó gran enojo por parte de Estados miembros, ya que estos no habían sido consultados acerca de esta política. El descontento de la República de Irlanda destacó, pues los controles no solo afectaban sus exportaciones a Irlanda del Norte, sino que también amenazaban la estabilidad de la zona. Consecuentemente, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, fue criticada severamente y se pidió su renuncia múltiples veces por las medidas drásticas del cuerpo ejecutivo de la Unión y por querer pasar la culpa al vicepresidente, Valdis Dombrovskis.   

Las ambiciones de Bruselas se han visto rebasadas por sus capacidades. El Parlamento Europeo debía servir como un órgano de rendición de cuentas. Empero, mientras la Comisión se ha vuelto más política y trabaja con más cercanía con los 27 Estados miembros; el Parlamento cada vez ha contrarrestado menos la influencia de este órgano ejecutivo. La disfuncionalidad es evidente. Además, en materia de política exterior hay mucha dispersión. Kati Piri del Parlamento Europeo afirmó en un artículo de CNN que gran parte de la política exterior europea es manifestar un comunicado cuando algo no deseable sucede. Internamente, hay mucha desunión.

Los países ricos constantemente imponen su agenda nacional. Por ejemplo, la agenda económica de Francia y Alemania ha afectado severamente el esfuerzo por proteger los derechos humanos al realizar algunos tratados con China. Irónicamente, cuando naciones como Rusia y China violan derechos humanos, los europeos lo condenan de manera inmediata. De manera simultánea, la Comisión fracasó en su misión de defender la democracia cuando Hungría quitó la última estación de radio independiente de su país y solo se emitió un comunicado condenando lo anterior. Los países del bloque cada vez se aíslan más.  

La vacuna ha exacerbado el auge de los nacionalismos recientes en Europa, una región que irónicamente ha presumido tener los mayores niveles de igualdad en el mundo. Cuando las vacunas comenzaron a desarrollarse, los países desarrollados afirmaron que los más vulnerables serían los primeros en recibir las dosis. El discurso de solidaridad de los líderes europeos ahora se encuentra muy lejano. Las consecuencias de la salida del Reino Unido del bloque se sentirán en los próximos meses. Por esto mismo, la Unión Europea está tratando de mostrar un frente fuerte ante la disputa con AstraZeneca y el Reino Unido. No obstante, en palabras de Angela Dewan de CNN: “Bruselas no querrá que su decisión de centralizar la adquisición y distribución de vacunas, en nombre de la igualdad y la justicia, parezca un fracaso”. Las medidas para contrarrestar la pandemia del coronavirus han dejado claro que la Unión Europa se encuentra más fragmentada que nunca, con las disputas internas en el centro de todo.

mgm


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