Tradiciones decembrinas

Ahora que estamos en la época en que se celebran las fiestas navideñas, que en este año de pandemia tendrán restricciones inusuales, vale la pena recordar el origen de algunas de nuestras tradiciones más significativas

Tradiciones decembrinas
PEDRO ORTEGA LOZANO.Creación, 1997, Ciudad de México. Colección Fomento Cultural Banamex. Foto: Sebastián Crespo Camacho. Cortesía Fomento Cultural Banamex.

Nacimientos

Fue San Francisco de Asís, en los inicios del siglo XIII, quien tuvo la ocurrencia de personificar en vivo el nacimiento del Niño Dios, en el pequeño pueblo de Greccio, en Italia. Poco después se representó con figuras de madera vestidas con tela; eran famosas las de Nápoles y de Génova.

La costumbre pasó a España y luego a México, en donde de inmediato fue acogida. Las monjas fueron de las primeras en colocar nacimientos, y a algunas, como las del convento de la Encarnación, les gustó tanto la idea, que los tenían todo el año en sus celdas, convirtiéndose en un motivo de competencia para ver quién tenía el más hermoso. Para lograrlo, cada una sacaba sus mejores talentos y empeños cubriendo las figuras con las ropas más finas y elaborando complicadas decoraciones.

Las iglesias montaban sus nacimientos desde la Navidad hasta la fiesta de Reyes, costumbre copiada en todas las casas, que según el presupuesto, se instalaba con sencillas figuritas de barro o finísimas piezas de madera, cerámica o cera, lujosamente ataviadas, en complicadas representaciones, con infinidad de personajes.

Actualmente los talentosos artesanos incorporan elementos característicos de sus localidades, como flora, fauna y arquitectura, en muchas ocasiones con un gran sentido del humor. Prácticamente no hay un material que no esté representado: barro, madera, fibras vegetales, papel, piel, metales, piedra, cera, técnicas textiles, plumaria y enconchado.

Posadas

Otra de las manifestaciones de la época navideña son las posadas. Las iniciaron los frailes que llegaron a nuestro país en el siglo XVI, para ayudarse en la evangelización de los naturales. Se originaron en las pequeñas piezas religiosas llamadas autos, que los misioneros componían en lengua mexicana. Uno de los primeros 12 franciscanos, fray Luis Fuensalida, escribió en náhuatl unos Coloquios entre la Virgen María y el Arcángel San Gabriel.

Lo que ahora llamamos posada surgió como resultado de la autorización que a principios del siglo XVI consiguió fray Diego de Soria, mediante una bula del Papa, para que el pueblo participara de manera pública en la preparación de la Navidad.

En un principio eran simplemente novenarios de misas, después se prolongó a la oración de la tarde y finalmente se establecieron procesiones, a las que se les fueron agregando elementos como las figuras de María y José, las velas y los cánticos, y en algún momento, se añadió la festiva piñata, dando lugar a las posadas que solamente se celebran en nuestro país.

Poco a poco fueron tomando forma como las conocemos actualmente; se instauró la costumbre de representarlas del 16 al 24 de diciembre, recordando la petición de posada y abrigo que hicieron José y María en la espera del nacimiento del Niño Jesús. A lo largo de muchos siglos han sido una costumbre generalizada entre la población de todos los sectores sociales.

Piñatas

Cabe recordar que, según la tradición, la piñata es de origen chino, de donde fue llevada a Italia por Marco Polo. De ahí pasó a España para llegar a México, en donde tuvo tan amplia aceptación, que prácticamente es el único país en donde continúa viva. Aunque eso está cambiando, ya que los migrantes mexicanos han llevado esa costumbre a Estados Unidos y ya se pueden conseguir en varias ciudades de ese país.

La piñata es una magnífica muestra de la creatividad popular. Admira ver la diversidad de formas que adopta; ya sea con su corazón de barro o de cartón, se cubre con tiritas rizadas de papel de china de multitud de colores. Así nacen estrellas, frutos, flores, animales, y ahora muy modernizadas, adoptan las formas de personajes de moda entre los infantes.

Pastorelas

En México-Tenochtitlan se llevaban a cabo rituales y ceremonias religiosas que eran verdaderas representaciones teatrales. Se bailaba, cantaba, se escenificaban dramas o comedias y los participantes se disfrazaban.

Esto llevó a los frailes a adaptar obras de teatro con temas religiosos, en los que los naturales participaran de manera semejante a como lo hacían en sus ceremonias.

Fray Pedro de Gante, que sabía música, escribió canciones en náhuatl para que las interpretaran en las que habrían de convertirse en las pastorelas. En las últimas décadas han tenido un renacimiento.

Por Ángeles González Gamio


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