Nacimientos. Arte y tradición

Podríamos citar infinidad de técnicas y regiones dedicadas a la hechura de piezas durante la época decembrina

Nacimientos. Arte y tradición
AGUSTÍNCRUZ TINOCO. "Escena de nacimiento", 2011.San Agustín de las Juntas, Oaxaca. Colección Fomento Cultural Banamex. Cortesía de la autora. Foto: Sebastián Crespo Camacho

Dentro del universo del mundo cristiano, el nacimiento de Jesús es uno de los eventos más importantes en el calendario litúrgico; y por tanto una representación repetida en pinturas y esculturas de tipo devocional, cuyo origen se remonta a los primeros siglos de nuestra era. Esta importante fecha del nacimiento del hijo de Dios queda establecida el 25 de diciembre durante el papado de Julio I (siglo III d.C.).

Sin embargo, la costumbre de recrear el nacimiento de Jesús se le atribuye a San Francisco de Asís en el año de 1223, donde en la cueva de Greccio, en Umbría, escenifica el momento del nacimiento de Jesús con personas y animales vivos dentro de un pesebre. Dicha tradición se arraiga en toda Europa durante los años subsecuentes y era muy común encontrar belenes vivientes, sobre todo, en recintos religiosos.

Las representaciones evolucionaron con el tiempo en figuras hechas de arcilla o de madera, de formato natural. Con el tiempo, las piezas se comenzaron a hacer de un formato más pequeño para que la gente pudiera tener su propio nacimiento dentro de sus casas. Es en Nápoles donde podemos encontrar los primeros ejemplos de estos nacimientos, y en España, donde les dan el nombre de belenes. Actualmente son dos lugares con una tradición inigualable en la hechura de figuras para la recreación del nacimiento de Jesús.

Rezos y cantos

Con la conquista del Nuevo Mundo, esta tradición viaja con las primeras órdenes religiosas a América, primero con un carácter evangelizador, después como una costumbre que fue muy bien acogida por los pobladores hispanos. Es fray Pedro de Gante, hacia 1528, quien hace las primeras representaciones en la Nueva España de un nacimiento, conjuntándolo con rezos y cantos; así que esta representación se volvió un tema recurrente y preferido por las manos artesanas.

Los nacimientos cuentan con figuras centrales e imprescindibles que son:  Jesús, la Virgen María, San José, el ángel, los tres Reyes Magos de Oriente, los pastores que adoraron al niño Jesús, los animales y los pequeños borregos que acompañaban a los pastores. Todas estas figuras van junto a un pesebre, tal y como lo narra el evangelio de San Lucas (2, 1–20). Sin embargo, a lo largo de los siglos se han añadido infinidad de figuras que escoltan a estos personajes centrales, como tipos populares de las diferentes regiones, representaciones de pueblos o aldeas, árboles y arbustos, recreaciones de pozos y lagos, diferentes tipos de animales, a veces oriundos de la región donde sucedió el nacimiento, pero algunas otras no. Los nacimientos pueden llegar a tener tantas figuras como la imaginación de su creador.

MARCOANTONIO MIRANDA RAZZO "MIsterio", 2005. Salamanca, Guanajuato. Colección Fomento Cultural Banamex. Cortesía de la autora. Foto: Arturo González de Alba.

Nacimientos 

En México, tenemos una gran tradición de elaboración de nacimientos en todas las regiones, que han evolucionado con el pasar de los años. Los artesanos, creadores de estas representaciones en su mayoría, utilizan materias primas como el barro, la madera, las fibras vegetales, el textil y materiales como la piedra, el vidrio o las semillas.

Podríamos citar una infinidad de técnicas y regiones dedicadas a la hechura de nacimientos durante la época decembrina, pero comencemos con la tradición de figuras de barro de pequeño formato policromadas y sin policromar de Tlaquepaque, Jalisco, donde grandes maestros como don Zenón Martínez y su nieto Sergio Adrián Sandoval realizan personajes que representan los tipos populares más significativos de México para conformar sus nacimientos. Usan atuendos como el del charro o de los huicholes para ataviar las figuras de sus diferentes creaciones.

Otra región importante de manufactura de nacimientos artesanales en México es San Miguel, Aguasuelos, en el municipio de Naolinco, en Veracruz, donde Carmen y Tiberio Vázquez crean extraordinarios nacimientos con millones de personajes decorados con engobes y pastillaje.

En San Agustín Oapan, en la sierra de Guerrero, los artesanos han encontrado en el tema de los nacimientos una creatividad inagotable. Usan el barro decorado con tierras naturales para hacer nacimientos de una gran tradición. Mientras que en Ocumicho, Michoacán, usan también el barro para dar forma a piezas de nacimientos de gran creatividad y colorido, donde la figura del diablo siempre está presente.

Estructuras de Panikua 

También en Michoacán encontramos nacimientos hechos de fibras vegetales, como la chuspata y panikua, materiales que se pueden encontrar en los alrededores lacustres de la región. Sara Márquez, de San Jerónimo Purenchéncuaro, realiza magnificas estructuras de panikua con la representación del nacimiento.

Otra tradición importante son los hechos en cera, en lugares como Michoacán o Salamanca, Guanajuato. Esta tradición se ha perdido con el tiempo, pero artistas como Marco Antonio Miranda Razzo están recuperando la tradición del vaciado de cera en moldes y el ataviado de las figuras con indumentaria de telas.

En Oaxaca podemos encontrar retablos hechos en hoja de lata policromada o las figuras de madera pintadas a mano de Tilcajete y de San Agustín de las Juntas, como las del artesano Agustín Cruz Tinoco y su familia, donde usan sirenas, aviones o vochitos como medio de transporte de Jesús, María, San José, en ángel y los Reyes Magos.

Estos son sólo unos cuantos ejemplos de los que podríamos citar de la creación de nacimientos en México. Así, la representación del nacimiento de Jesús se convierte en un maravilloso pretexto para las manos de nuestros artistas populares.  La riqueza de la gran diversidad cultural de nuestros pueblos actuales se refleja en su creatividad y en la infinita posibilidad de expresión en la creación de nacimientos elaborados por las manos artesanas de México.

Por Rocío Blázquez Peredo


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