El villancico navideño: entre lo sacro y lo profano

El género nació en los feudos como resultado de la transmisión de tradiciones orales

El villancico navideño: entre lo sacro y lo profano
SIN TÍTULO. C. 392, Biblioteca Bodleian

El villancico es un tipo de composición que opera como lo haría una obra artística in situ: depende de las celebraciones navideñas.

Una pieza in situ está creada para un espacio específico, con la dificultad de adaptarse a otras espacialidades como principal obstáculo. Lo mismo sucede con los villancicos, y es que ¿en qué otra época se han de escuchar sino durante estas fiestas? Podemos decir entonces, que el villancico está suscrito a una condición tradicional.

Música divina 

Es posible rastrear su origen desde la Edad Media, donde las taxonomías musicales eran un debate recurrente en los concilios ecuménicos europeos. Boecio clasificó la música como mundana, humana, o instrumental. Aislando la acepción peyorativa de lo mundano, esta categoría responde a la música del mundo, del universo, una música divina imposible de percibir por oídos mortales; la “humana” refiere a la fusión del alma con el cuerpo, derivando en la exaltación del canto; la “instrumental” designa a aquella producida por meros instrumentos, un intento de acercar lo mundano a lo terrenal.

San Agustín se inclinó por una clasificación dicotómica que proponía la música sacra en oposición a la profana o secular: la sacra aspiraba a homenajear a Dios desde la interpretación de salmos, práctica que conocemos con el nombre de cantos gregorianos. En los monasterios, las plegarias eran ejecutadas según las horas canónicas por voces masculinas impostadas, en una sola línea melódica, y a capella. Basarse en textos sacros era circunstancial para que los cantos fueran permitidos, de lo contrario, se les consideraba pecaminosos –capaces de evocar pasiones– por lo que la voz debía permanecer plana.

SIN TÍTULO. Pieter Brueghel “El Joven”. C. 1584

Música Antigua 

La música profana, en cambio, no se preocupó por conservar los ideales de la iglesia: se dio en los feudos como resultado de la transmisión de tradiciones orales desprendidas de la Antigüedad clásica por parte de rapsodas y juglares, empujando a los villanos a la creación de un nuevo género: los villancicos. Con temas que iban desde declaraciones amatorias hasta la natividad de Jesucristo; se diferenciaban de la música sacra por su ritmo dinámico, danzas, la presencia del laúd, la flauta, o las percusiones, con una inminente condena por parte del clero.

Transformaciones sociales como la Reforma Luterana y las innovaciones tecnológicas, permitieron un acercamiento más flexible a los villancicos, con la implementación de nuevos instrumentos de cuerda punteada como el clavicordio. Los límites entre los himnos litúrgicos y una música del pueblo para el pueblo comenzaron a desdibujarse, y ahora era la propia iglesia la que encontró en los villancicos una forma más para llegar a los fieles.

Actualmente, los villancicos navideños subrayan los paralelismos entre la pregunta por lo sacro y lo profano, así como la convergencia entre la Europa medieval y una sociedad contemporánea. Y es que a pesar de la condición tradicional que los villancicos podrían —o no— padecer, pocos fenómenos han logrado posicionarse con tanto éxito en el mercado internacional como éste.

Por María Fernanda Abaroa


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