Querétaro: Urbe natural

Al tiempo que la ciudad de Querétaro presume un inagotable legado histórico y arquitectónico –conformado por más de 1,400 monumentos y santuarios–, la diversidad natural de sus alrededores regala majestuosas bellezas naturales.

Querétaro: Urbe natural
ISLA TZIBANZÁ. Es ideal para practicar la pesca de lobina negra y disfrutar de la calma. Foto: Cortesía Querétaro Travel

Querétaro lo tiene todo: Historia, arte, cultura y gastronomía.

En la Ciudad

Zona Arqueológica El Cerrito

Ubicado a siete kilómetros de la ciudad de Querétaro, fue un centro ceremonial y político en donde se encontraron vestigios de diversas culturas: Toltecas, Chichimecas, Purépechas y Otomíes. A la estructura principal –que alcanza los 40 metros de altura– se suman el Palacio de los Cuatro Altares, las plazas de la Danza y de las Esculturas y el Altar de Cráneos.

Hay que ir para: Caminar por la zona arqueológica y conocer su museo.

Zona arqueológica El Cerrito. Foto: Cortesía 

Terraza Carranza 50

Es la terraza de una casona del siglo XVIII que se encuentra en el corazón del centro histórico de Querétaro; desde las alturas se puede admirar la vista panorámica de la ciudad, mientras disfrutas de platillos mexicanos en una comida familiar o cena en pareja.

Hay que ir para: Disfrutar con amigos de una comida, rodeado de una vista panorámica de la ciudad.

Terraza Carranza 50. Foto: Cortesía

Doña Urraca Hotel Spa

Ubicado en el corazón del Centro Histórico, la propiedad cuenta con 24 habitaciones distribuidas en un edificio colonial que mantiene una atmósfera de descanso y tranquilidad. El jardín central presume una piscina ideal para disfrutar del clima de la ciudad.

Hay que ir para: Disfrutar de sus jardines y de la alberca con agua templada.

Doña Urraca Hotel Spa. Foto: Cortesía

 

Cervecería Hércules

Es el escenario perfecto para disfrutar una gran variedad de sabores de cerveza artesanal y conocer las instalaciones en donde se elabora. El jardín, construido en una antigua fábrica de textiles, es, hoy, un espacio de expresión cultural que se ha convertido en un favorito, tanto de visitantes como de residentes; mientras que un huerto orgánico propio alimenta su cocina.

Hay que ir para: Disfrutar una tarde con amigos con diferentes variedades de cervezas artesanales.

Cervecería Hércules. Foto: Cortesía

 

A través del estado

Hacienda La Laborcilla

Una construcción del siglo XVIII que ha sido restaurada guarda, ahora, réplicas  de piezas representativas de las culturas romana, egipcia e hindú del museo de Louvre. En su interior, el restaurante Santé aventura una propuesta culinaria que fusiona gastronomía mexicana con sabores europeos e influencia peruana.

Hay que ir para: Dar un paseo por sus abundantes jardines y disfrutar de la mejor gastronomía mexicana.

Hacienda La Laborcilla. Foto: Cortesía

Viña del Cielo

Este complejo enoturístico en el Valle de Cadereyta cuenta con un hotel, chalets, cava de vinos, lagos, una alberca y algunos de los atardeceres más cálidos en la región. Rodeado de montañas y naturaleza, es el lugar ideal para los amantes que desean disfrutar del buen vino en compañía de la familia.

Hay que ir para: Disfrutar del atardecer con los mejores vinos de la región.

Viña del Cielo. Foto: Cortesía

Cadereyta de Montes

Famoso por sus viveros y jardines de cactáceas, el Pueblo Mágico cuenta, también, con templos, haciendas, capillas y casonas. En sus alrededores, destacan los viñedos de Freixenet y la presa Zimapán.

Hay que ir para: Conocer el jardín de cactáceas, conocer los viñedos y el pueblo de mármol.

Cadereyta de Montes. Foto: Cortesía

San Sebastián Bernal

Ideal para descansar y desconectarse de la vida citadina, la ruta del vino incluye lugares como la Finca Sala Vivé de Cavas Freixenet –que alberga una cava a 25 metros de profundidad– y la hacienda de los Viñedos Azteca. Claro que, además de las copas y los maridajes con queso, la visita debe contemplar una vigorizante caminata en la majestuosa Peña de Bernal.

Hay que ir para: Conocer el recorrido de la ruta del vino por distintos viñedos de la región.

San Sebastián Bernal. Foto: Cortesía.

Isla Tzibanzá

Ocupado por 12 cabañas equipadas con alberca, lanchas, muelle, áreas verdes y un restaurante, la isla, rodeada de aves, pertenece al municipio de Cadereyta de Montes. La presa de Zimapán ofrece paseos en kayak, perfectos para admirar la bóveda celeste y entrar en conexión con la naturaleza. Además, los cercanos manantiales de Taxidhó en Tecozautla, Hidalgo, son ideales para nadar en aguas cristalinas. Por la noche, cuando la temperatura desciende, se acostumbra prender una fogata y acompañarla con una copa de vino.

Hay que ir para: Dar un paseo en kayak por los manantiales de Taxidhó y, por la noche, disfrutar de un buen vino.

Isla Tzibanzá. Foto: Cortesía Querétaro Travel

Puente de Dios & Rio Escanela

Este sendero en el municipio de Pinal de Amoles es ideal para quienes aman estar en contacto con la naturaleza y disfrutar nadar en el cañón de la Angostura –un arroyo de 50 metros de longitud–, o conocer por dentro las formaciones de estalactitas de la caverna Puente de Dios.

Hay que ir para: Practicar senderismo, observación de aves, fotografía de naturaleza, campismo y nado en poza.

Puente de Dios & Rio Escanela. Foto: Escanela

Vivero Quinta Fernando Schmoll

Fundado en 1920 por el pintor Ferdinand Schmoll y su esposa, la bióloga Carolina Wagner, alberga cuatro mil tipos de cactáceas y suculentas provenientes de todo el continente. Entre sus plantas se encuentran varios tipos de nopales y magueyes, viejitos mexicanos, argentinos y peruanos, variedades de biznagas, sábilas africanas y mexicanas.

Hay que ir para: Conocer una gran variedad de cactus y suculentas.

Vivero Quinta Fernando Schmoll. Foto: Cortesía

Por Isis Malherbe


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