Anónimo era una mujer

Pensamiento castigado

Israel le niega su mayor premio cultural a la socióloga Eva Illouz por exigir justicia y pensar con libertad

Pensamiento castigado
Melissa Moreno / Anónimo era una mujer / Opinión El Heraldo de México Foto: Especial

El gobierno de Israel le negó a Eva Illouz el Premio Israel, el mayor reconocimiento cultural del país. No por falta de méritos —es una de las sociólogas más influyentes, traducida a más de 20 idiomas, premiada en Francia con la Legión de Honor y referente global en el pensamiento contemporáneo sobre emociones, poder y cultura—, sino por haber firmado una carta que pedía investigar posibles crímenes de guerra cometidos en Gaza. La decisión fue política, punitiva y profundamente reveladora. En un país que se presenta como democracia, se castiga públicamente a una mujer por pensar distinto, por cuestionar, por exigir justicia. Y no es cualquier mujer. Es una intelectual pública, sefardí, feminista, crítica del sistema. 

Illouz ha desmontado las ideas tradicionales del amor, mostrando que nuestras emociones no son naturales ni libres, sino moldeadas por el mercado, los medios y el discurso terapéutico. En Por qué duele el amor o El consumo de la utopía romántica analiza cómo el capitalismo ha invadido incluso lo más íntimo: el deseo, el sufrimiento y la promesa romántica.

Su pensamiento ha sido fundamental para muchas mujeres que, al leerla, entendieron que el malestar amoroso no es personal, sino estructural. En un momento en que Israel profundiza su autoritarismo, su exclusión del no sorprende: pensar distinto se castiga. Illouz nos recuerda que incluso la tristeza tiene causas políticas. Que el amor también puede doler por razones que el sistema prefiere ocultar. Negarle el premio no silencia su pensamiento. Lo confirma: cuando el poder censura a quien expone sus fallas, deja claro qué voces le resultan más peligrosas. La obra de Eva no necesita validación oficial: ya es parte de las discusiones más relevantes.

Mientras intentan callarla, su trabajo sigue circulando, generando preguntas incómodas y lecturas necesarias. Y eso, es lo que incomoda.

POR: MELISSA MORENO 

MELISSA.MORENOC@GMAIL.COM                                  

@MELISSOTOTOTA

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