CAMPUS

La tía Tatcher

En cualquier relato la víctima debe de ser inocente, pero es increíblemente difícil tiranizar a los enfermos de cáncer y a sus familias

Alejandro Echegaray / Campus / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

A María José

In Memoriam

Las decisiones de política pública tienen consecuencias. En la mayoría de los casos se tiene que tomar una decisión entre dos o más escenarios adversos y optar por el menos malo. Privilegiar la técnica sobre la ideología contribuye a tomar mejores decisiones.

Es difícil robustecer el sistema de salud, eficientar las compras de medicamentos y atemperar el daño de una pandemia global al mismo tiempo que se encabeza una revolución.

 Con el prejuicio ideológico de no engrosar aún más los bolsillos de las farmacéuticas Gattell y su clica perpetraron una vendetta en contra de la industria farmacéutica.

El desabasto se generó a raíz de una concatenación de malas decisiones que iniciaron con la transferencia de la responsabilidad de las compras gubernamentales de medicamentos a la Oficialía Mayor de Hacienda. Esto lo hacía el IMSS y la falta de experiencia generó que los medicamentos se compraran con base en asignaciones directas ocasionando sobreprecios y desabasto.

Aunado al despropósito se vetaron a los principales distribuidores de medicinas y se obligó a cerrar las plantas de laboratorios de quienes producían medicamentos oncológicos. Esto y el desmantelamiento del Seguro Popular ocurrió en vísperas de la pandemia.

El revolucionario y su pandilla, en lugar de erradicar la corrupción en el IMSS y fomentar la competencia para erradicar el oligopolio, ha optado por arremeter en contra de los padres de niños con cáncer que se han enfrascado en una lucha desesperada por obtener medicamentos para sus hijos.

En el programa El Chamuco declaró que estas manifestaciones tenían fines golpistas por parte de la derecha global. Las demenciales declaraciones evidencian la fascinación de los gobiernos autocráticos y populistas con las teorías conspiratorias.

Los sicofantes del régimen se han empeñado en dividir al mundo en héroes y villanos entre el bien y el mal. La narrativa héroe-villano atrapa a la audiencia en un ritmo de tragedia y triunfo. También les permite construir un adversario con el fin de atacarlo y anularlo. Los oponentes que ha construido el régimen son variados, pero ahora la oligarquía, los conservadores y la larga lista de enemigos se han cristalizado en los padres de niños con Cáncer.

 Según Lakoff en cada historia hay un héroe, un crimen, una victoria, una víctima y un villano. La intención de los voceros del régimen es adecuar la historia para convertir en villanos a los padres y que el crimen sea la intención de darle un golpe de estado al obradorismo.

En cada historia hay un héroe que se mimetiza con la víctima y no puede convivir con el villano, tiene que luchar en su contra, vencerlo o exterminarlo. En cualquier relato la víctima debe de ser inocente. Pero es increíblemente difícil tiranizar a los enfermos y a sus familias. En este caso el framing es criminal. Tía Thatcher acá nos quedamos a combatirlos y a resistir.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO
@AECHEGARAY1

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