El día después

La película de Nicholas Meyer tiene un desenlace desgarrador. La escena final se desvanece en color negro y uno de los protagonistas, el profesor Huxley, llama por su radio: "¿Hola? ¿Hay alguien ahí, alguien, vivo?"

El día después
Alejandro Echegaray / Campus / Opinión El Heraldo de México

La película de Nicholas Meyer tiene un desenlace desgarrador. La escena final se desvanece en color negro y uno de los protagonistas, el profesor Huxley, llama por su radio: "¿Hola? ¿Hay alguien ahí, alguien, vivo?".

El gradiente del descolón electoral de la jornada del día de hoy no será termonuclear pero sí lo suficientemente fuerte para cimbrar al morenismo y radicalizarlo. Como ya hemos previsto en este espacio, la oposición tiene una oportunidad real de ganar hasta 10 gubernaturas y el partido del presidente, con dificultades podrá mantener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, mañana seguirá la zozobra: habrá desilusión en el bando de la oposición y frustración en el obradorismo. En Sonora, Nuevo león, Michoacán y Campeche -de acuerdo con encuestas publicadas- parece haber empate técnico y en otras cinco la diferencia es de apenas cinco por ciento o menos.

Es predecible que las contiendas se judicialicen y la esfera electoral se traslade a los tribunales. En la segunda mitad de esta administración padeceremos a un presidente mercurial e irascible. Los ataques reputacionales a empresarios y sociedad civil organizada se recrudecerán y la relación con Estados Unidos se enfriará, perdiendo así la gran oportunidad de trabajar con un presidente estadounidense verdaderamente progresista.

El parroquialismo aldeano y ultramontano del obradorismo alienará aún mas a su movimiento y lo alejará del mundo. El Congreso será el nuevo blanco de los ataques presidenciales y en la segunda mitad de su administración el gobierno por decreto será la norma y no la excepción. El recrudecimiento de la inseguridad, la crisis económica y la criminal gestión de la pandemia llevará a millones de mexicanos a castigar –con su voto- al morenismo.

El presidente gobierna desde las mañaneras y el público le reconoce sus desmañanadas y el empeño que le imprime a la labor gubernamental, aunque desprecia sus políticas y sus mediocres resultados. De acuerdo con la encuesta de GEA-ISA, solo el 50% aprueba su labor, y el 54% considera que el país va por el rumbo equivocado; el 51% cree que tendría que cambiar la estrategia de seguridad y el 77% opina que la corrupción prevalece en este gobierno.

El 46% de los encuestados califica la situación económica como peor que el año pasado y 80% ve una sociedad dividida. Esa división ha traído consigo desolación y desamparo. En solo unos meses México ha caído 23 lugares en el Índice de Felicidad Global.

Y eso se verá reflejado en las urnas. Sembrar el odio y el divisionismo no ha rendido frutos para el Presidente y en cambio ha lastimado al país. Los electores lo cobrarán en las urnas.

El voto necesario es por un gobierno que promueva la inclusión y un país donde quepamos todos. Vale la pena volver al estado en donde la tranquilidad y la felicidad sean aspiraciones válidas.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO
@AECHEGARAY1

MAAZ


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