COLUMNA INVITADA

Delincuencia y control, de confianza

Los exámenes de este tipo los aplican los propios evaluados, cosa que, en sí misma, representa un despropósito

Ernesto Villanueva / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Se ha señalado en los medios que los exámenes de control de confianza no funcionan para tener una mejor policía y fuerzas del orden, razón por la cual, se arguye, el índice delictivo no registra mejoras.

¿Sirven o no los exámenes de control de confianza? Si la respuesta fuera afirmativa, entonces ¿por qué no baja la delincuencia? 

Estoy convencido de que el problema no reside en si hay que continuar o no con los exámenes de control de confianza; hay que replantear las preguntas. 

¿Quién aplica el examen de control de confianza?, ¿qué tipos de control de confianza aplica? y ¿qué valores aprobatorios otorga? 

Aquí se encuentra el nudo gordiano del asunto.

 Primero. Los exámenes de control de confianza los aplican los propios evaluados, cosa que, en sí misma, es un despropósito. 

En efecto, tanto los cuerpos policiacos como los militares tienen, ellos mismos, sus áreas de control de confianza, lo que resta la requerida autonomía entre el evaluador y el evaluado. 

Segundo, los exámenes de control de confianza utilizados por las autoridades son parciales y, por ello mismo, generadores de falsos positivos o negativos. Esto da un resultado inconcluso. Me explico. 

El polígrafo tradicional es uno –dentro de un conjunto- de los exámenes de control de confianza, que se aplica principalmente y existen técnicas para engañar al polígrafo y al poligrafista, toda vez que lo que mide el polígrafo es encontrar la verdad de las preguntas, a través de las reacciones fisiológicas involuntarias del que  es examinado. 

Si el evaluado, por ejemplo, ingiere un benzodiacepina, antes del examen, es muy probable que sus reacciones fisiológicas no permitan ser evaluadas correctamente. 

Además, el polígrafo tiene 85% de confiabilidad, razón por la cual hay que incluir, al menos, otro detector de mentiras como el Eye Detect que no pasa por una persona que lo opere y no tiene, hasta donde se sabe, contramedidas forenses. 

Las autoridades recurren al examen antidopaje (uso de drogas) a través de la orina que es el menos confiable. Se debe utilizar el examen de un vello y enviarlo a laboratorio para medir, con gran precisión, si existe evidencia de consumo de drogas hasta por un largo periodo de tiempo atrás. 

Además, por si lo anterior no fuera suficiente, la escala de calificaciones aprobatorias es muy baja, en comparación con las que requeriría un alto directivo de una empresa multinacional, que también se somete periódicamente a este tipo de exámenes. 

Y este problema es de todos los gobiernos, sin importar partido. 

El diseño institucional del examen de control de confianza se presta más a la simulación, al ajuste de cuentas interno y a la corrupción, que a la finalidad de detectar quién miente y quién no, quién utiliza drogas y quien no.

Ello además de lo exámenes socioeconómicos y de entorno social donde también hay abundantes oportunidades de mejora.

POR ERNESTO VILLANUEVA

COLABORADOR

@EVILLANUEVAMX

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