COLUMNA INVITADA

¿Ganó la corrupción?

El nominado al cargo en la SFP, además de tener la experiencia y una trayectoria impecable, debe estar dispuesto a que investiguen su patrimonio

Onel Ortiz Fragoso / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Antes de contestar la pregunta del título, repaso los contornos que debe tener el perfil del titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Ser honesto a toda prueba, cuando digo a “toda prueba” no es de manera retórica, sino demostrativa. No basta que presente su declaración tres de tres.

Antes del nombramiento, el nominado al cargo, además de tener la experiencia y una trayectoria impecable, debe estar dispuesto a que el Sistema de Administración Tributaria (SAT), la Fiscalía General de la República (FGR) y el órgano de inteligencia del Estado investiguen su comportamiento personal, trayectoria profesional, patrimonio, relaciones e intereses.

Si el zar anticorrupción va a enfrentar en campo abierto a los corruptos, no debe tener cola que le pisen en ningún aspecto. Su actuación debe estar animada por la justicia y no por la venganza. Ser prudente, discreto y eficiente, sus resultados no se ven en la opinión pública sino en acciones contundentes; así como no tener aspiraciones políticas inmediatas o estar enamorado de los reflectores.

Difícil encontrar un perfil así, pero debe buscarse hasta encontrar a una persona lo más cercana y humanamente posible a estas características.

Respecto a la pregunta:¿Ganó la corrupción? No, de ninguna manera. La lucha seguirá en éste y en gobiernos posteriores. Debe entenderse que el combate contra la corrupción no es únicamente del presidente Andrés Manuel López Obrador. Se trata de una demanda social de miles de personas, ciudadanas y ciudadanos, que por años han denunciado actos de corrupción y exigido a las autoridades erradicar este mal de la vida pública.

Además de un perfil como el mencionado en la titularidad de la Función Pública, el combate a la corrupción se da en tres frentes permanentes. La investigación del pasado y la restitución al daño patrimonial. No debe haber impunidad, pero los procesos en contra de actos de corrupción deben ser sólidos.

De poco sirve que estallen en los medios de comunicación y las redes sociales, si se pierden los juicios o no se respeta el debido proceso.

Fortalecimiento institucional. El titular de la SFP no puede predicar en el desierto, necesita instituciones consolidadas, con recursos humanos y materiales suficientes para cumplir con su labor. Tiene que revisarse a fondo el Sistema Nacional Anticorrupción y corregirse.

En arca abierta, hasta el más justo peca. Diariamente deben inhibirse los actos de corrupción en todos los niveles de la administración pública. El que la corrupción sea un delito grave no basta, lo importante es que exista tolerancia cero a la corrupción, pero hacerlo con criterios racionales, claros y justos, no como cacerías de brujas, que tanto les gustan aplicar a algunos.

Quienes piensen que la destitución de Irma Eréndida Sandoval de la SFP pone fin al combate a la corrupción se equivocan. Se abre la oportunidad de aplicar una política en verdad de Estado contra este grave problema. Eso pienso yo. ¿Usted qué opina?

ONEL ORTIZ FRAGOSO

ANALISTA POLÍTICO Y ASESOR PARLAMENTARIO

@ONELORTIZ

MAAZ