Optimismo con tragos amargos

Los economistas encuestados por Banco de México elevaron su pronóstico para el Producto Interno Bruto para este año y lo situaron en 3.89 por ciento

Optimismo con tragos amargos
Carlos Mota / Un Montón de Plata / Opinión El Heraldo de México

El optimismo sobre el desempeño de la economía mexicana crece este final de invierno. Los economistas encuestados por Banco de México elevaron ayer su pronóstico para el Producto Interno Bruto para este año y lo situaron en 3.89 por ciento. Si la tendencia alcista continúa, en un par de meses podríamos estar en línea con lo pronosticado por el Fondo Monetario Internacional, que piensa que nuestra economía crecerá 4.3 por ciento.

Pero el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su gabinete económico —Arturo Herrera y Tatiana Clouthier— deben leer con cautela este renovado optimismo debido a que en la misma encuesta se revela una muy mala noticia: La preocupación más importante sobre el factor que mayormente podría obstaculizar el crecimiento de la economía es la debilidad del mercado interno. Hace un año las cosas eran muy distintas: lo que más preocupaba era la debilidad del mercado externo y la economía mundial. El mercado interno aparecía como una preocupación menor. Incluso la inestabilidad financiera global preocupaba más.

Pero, las cosas cambiaron a raíz de que los países desarrollados instrumentaron políticas fiscales que contuvieron la crisis desatada por la pandemia, mientras México no respondió igual. Esto arrojó una realidad amarga: el mundo está saliendo más velozmente de la recesión mientras que la velocidad de la economía mexicana no se energiza. Esta doble condición se evidencia cuando se ve que 45 por ciento de los economistas cree que el clima de negocios mejorará en los siguientes seis meses, lo cual es el mayor porcentaje desde que inició este sexenio. No obstante, a pesar de ese optimismo, todavía 67 por ciento de los encuestados cree que este todavía no es un buen momento para realizar inversiones.

¿Qué le falta al gobierno para terminar de convencer de que puede sacudirse definitivamente el tono inadecuado de su propio discurso, que continúa ensombreciendo al optimismo económico? Un cambio de mensaje. Pero esto no ocurrirá, porque el Presidente continúa obsesionado con vincular la soberanía nacional a sus prioridades en materia energética, y esa sola obstinación obnubiló a todo el gabinete sobre la urgencia de hablar con los inversionistas en los términos adecuados. El resultado ha sido la constante ausencia de anuncios de inversión en los últimos meses. ¿Quién le quiere apostar a México?

QUARTUX

La empresa que dirige Alejandro Fajer lanzó al mercado sistemas de almacenamiento de energía, es decir, baterías, que se colocan detrás de los medidores y que auxilian a los usuarios a “controlar su perfil de consumo utilizando energía almacenada en momentos de apagones o de tarifas elevadas”. Esta solución de almacenamiento energético no requiere permisos de Cenace y permite “al usuario final tomar control de su consumo”. Nada mal.

POR CARLOS MOTA
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avh 


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