Aprovechar las fracturas del lopezobradorismo

El pago de lealtades llevó al presidente a aferrarse en la defensa de un perfil execrable, desdeñando las diversas acusaciones sobre violencia sexual y de género

Aprovechar las fracturas del lopezobradorismo
Guillermo Lerdo de Tejada / Columna Editorial / Opinión El Heraldo de México

La coalición lopezobradorista está en crisis. El amplio margen electoral con el que ganaron en 2018. y la disciplina que desde entonces habían mantenido con el presidente, comienzan a resquebrajarse. Las elecciones de 2021 dan señales de quiebre entre los diversos grupos políticos que apoyan a López Obrador, a causa de la batalla por cuotas de poder, las decisiones a capricho y la selección de perfiles impresentables que han llevado a cabo desde Palacio Nacional.

El caso de Guerrero es ejemplar. Hace apenas unos meses la mayor parte de las encuestas mostraban un margen holgado favorable a Morena y sus aliados. Todo parecía indicar que, ahí, el proceso electoral para la coalición oficialista sería terso. Pero fue precisamente esta lectura soberbia de las tendencias, aunado a una lógica centralista y personalista en la toma de decisiones, lo que los entrampó en el laberinto en el que actualmente se encuentran por la hasta hoy posible candidatura de Félix Salgado Macedonio.

El pago de lealtades llevó al presidente a aferrarse en la defensa de un perfil execrable, desdeñando las diversas acusaciones sobre violencia sexual y de género, así como las amplias manifestaciones de indignación y repudio, incluso dentro de su propio movimiento.

En pleno siglo XXI, y contra todos los avances que se han ido conquistando para evitar la llegada de agresores a espacios de poder, López Obrador ha hecho todo lo que ha estado en sus manos para apuntalar la candidatura de Salgado Macedonio. Sin importar los frentes que han abierto con esta decisión, lo mismo internos que externos, hasta el momento su participación en el proceso sigue vigente, y no ha existido una decisión firme que lo ponga fuera de la contienda, cuando existe una amplia gama de elementos que deberían llevar a su inhabilitación.

Lo único que ha existido son algunos paliativos, como la reciente decisión de la Comisión de Honor y Justicia de Morena misma que, todo indica, se tomó a espaldas del presidente para reiniciar el proceso de selección de candidato en Guerrero (aunque sigue abierta la posibilidad de que sea Salgado). Si bien esta fue una decisión apenas tibia, hace unos meses hubiera sido inimaginable. Para muchos en Morena, por primera vez, la intransigencia del presidente comienza a ser problemática.

Guerrero no es la excepción. La misma lógica se está reproduciendo con las nominaciones en todo el país, lo que está llevando hacia fuertes fracturas dentro de la coalición lopezobradorista. En San Luis Potosí se les cayó la alianza con el Verde. En Baja California, Nayarit y Nuevo León no contarán con Encuentro Solidario, otrora Encuentro Social.

Asimismo, en Colima y Michoacán, Fuerza por México, partido vinculado a Ricardo Monreal, irá con candidato propio (uno de ellos extraído de las propias filas de Morena), lo cual le restará varios puntos a la coalición oficialista. Ese partido y otros, como el PT, en diversas elecciones locales han comenzado a buscar vida más allá del obradorismo y competirán el espacio de la izquierda a Morena.

El desgaste de la coalición oficial debería convertirse en una oportunidad para la oposición, mediante una lógica de contrastes, en la que se busque presentar perfiles frescos, decentes, competentes y dignos de la confianza del electorado. El peor de los mundos sería que no existan alternativas ante la debacle de MORENA y que termine ganando fuerzas oportunistas que se desprenden de su antigua coalición. Una buena oferta política puede marcar la diferencia para dejar clara la degradación moral del régimen, pero, sobre todo, para derrotarlo en las urnas.

POR GUILLERMO LERDO DE TEJADA
@GUILLERMOLERDO

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