Despotismo asiático, autoritarismo occidental

El camino de muchos países para llegar a donde hoy están ha estado plagado de sufrimientos e injusticias

Despotismo asiático, autoritarismo occidental
Agustin Garcia Villa / Des... Propósitos / Opinión El Heraldo de México

Al revisar la historia contemporánea a nivel mundial no es difícil percatarse de las injusticias y penurias por los que muchos países han tenido que atravesar para poder sobrevivir. Así, si se echara un vistazo a la historia reciente de algunos países del oriente de los que en la actualidad se habla como muy exitosos, en particular los del sudeste asiático, podríamos atestiguar que el camino para llegar a donde hoy están ha estado plagado de sufrimientos e injusticias que cualquier defensoría de los derechos humanos hubiera condenado ferozmente. 

Corea del Sur, por ejemplo, que de 1950 a 1953 había sostenido una terrible guerra contra lo que hoy es Corea del Norte, producto de la cual quedó devastada y en una gran pobreza, teniendo por todo capital un territorio de 100 mil km2 y 45 millones de habitantes, tomó la decisión en 1960, bajo las órdenes del general Park Chung Hee, de desarrollar una economía moderna e industrializada, basada en un modelo educacional estricto y bajo un estado altamente represivo, donde la consigna era trabajar sin descanso prescindiendo de horas de asueto y cualquier otra actividad diferente a sus tareas productivas.

Lee Kuan Yeu, por su parte, logró en 1965, independizar a Singapur de Gran Bretaña. Convirtió esta ciudad–nación en un país autoritario, con un férreo control político e intolerante ante cualquier caso de corrupción, intimidatorio hacia sus habitantes, que llegó incluso a establecer medidas de planificación familiar que penalizaban físicamente a parejas que sobrepasaran la norma de tener mas de dos hijos, además de restringir la información de los medios de comunicación. En simultáneo y bajo una economía regulada por el Estado con la participación del capital privado, diseñó un amplio programa de reformas tendientes a sacar al país de la pobreza y degradación extrema en la que vivía para convertirlo en un estado moderno y altamente productivo.

Taiwán es otro caso parecido a los dos anteriores. Bajo el liderazgo de Chiang Kai Shek, derrotado por los comunistas tuvo que salir de China Continental con alrededor de dos millones de seguidores  y refugiarse en esta pequeña isla, desprovista de desarrollo y de tan sólo 36 mil kms2. El presidente Chiang gobernó la isla de manera autoritaria desde 1949 hasta 1975 año en que falleció. Su visión económica, apoyada sustantivamente por los EU, se convirtió en todo un éxito en base a la adopción de un modelo de producción orientado a la exportación. En la actualidad Taiwán es uno de los grandes jugadores de la electrónica a nivel mundial, además de haberse erigido en uno de los principales inversionistas extranjeros en la China de Xi Jinping.

Como es de observarse, estos tres casos de países altamente exitosos en términos económicos constituyeron verdaderas tiranías para sus poblaciones, donde los términos democracia y libertad nunca existieron y hasta recientemente han empezado a ser reconocidos.

En un gran número de países occidentales, como contraparte, hoy subsisten verdaderos gobiernos autoritaristas cuyos líderes se asumen como omnipotentes dictadores, con supuestos sistemas democráticos de ornato donde lo único que siembran, a diferencia de lo que pasó en Asia oriental, son desconfianza y desasosiego que operan, contra de sus propios países y sistemas económicos y traducidos en una reversión al pasado, en lugar de conducirlos hacia un futuro económico que provea un mayor bienestar a sus ciudadanos.

Y si bien no se puede justificar la tiranía a que fueron sometidos los habitantes de Corea del Sur, Singapur, Taiwán y otros, al final del camino hubo al menos ciertos logros económicos que hoy disfrutan las nuevas generaciones. Y dicho sea de paso, en el presente tienden, cada vez más, a la instauración de sistemas democráticos y abandonar el autoritarismo del pasado. En las nuevas dictaduras de occidente, a demás de distorsionar cada vez más los sistemas democráticos, en particular, en America Latina, se carece de una visión económica hacia el futuro, como en los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, entre otros, donde en lugar de avanzar y brindar mejores condiciones de vida a su población, luchan por cerrar el camino al progreso frustrando la posibilidad de un mayor desarrollo y condiciones de vida para su población. 
 

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA ECONÓMICO
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

 


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