COLUMNA INVITADA

Golpe de Estado suave fallido

La pequeña oposición mexicana no puede afectar el cambio del orden institucional

OPINIÓN

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Ricardo Peralta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

El politólogo Gene Sharp, escribió un ensayo denominado “De la dictadura a la democracia”, su tesis se basó en cómo derrocar gobiernos en el siglo XXI sin el uso de las armas. Fuera del alcance del ámbito castrense.

El uso de artificios psicológicos, sociales, económicos y acciones políticas, propone 198 métodos hipotéticos que en secuencia pueden ir desde el debilitamiento gubernamental hasta la ruptura institucional.

Estos mismos están estructurados en cinco capítulos. Fabricar un estado de malestar, campañas de libertad de prensa y derechos humanos con un discurso contra el gobierno, promoción de manifestaciones violentas, su intención es crear un estado de ingobernabilidad, motivando la renuncia del primer mandatario, proponiendo la  intervención militar, guerra civil, buscando la marginación del resto del mundo.

Pareciera un simple guión de serie televisiva, pero ha sido utilizado en países del medio oriente y latinoamericanos bajo el patrocinio identificado de grupos de ultraderecha nacionales y del extranjero.

Por fortuna para las democracias legítimas, este tipo de ecuaciones no han tenido un terreno fértil, ya que las movilizaciones populares han podido sostener a las instituciones nacionales por encima de algunos que han promovido esta forma de acceso al poder a través de estrategias muy conocidas mundialmente.

Cuando hay oposiciones golpistas representativas y fortalecidas, sin duda, han prosperado estos golpes de Estado suaves. Cuando están en franca decadencia, sus actos de protesta están tan vacíos como las casas de campaña voladoras del movimiento FRENAA, identificado con la derecha mexicana.

La incapacidad para convencer a la masa electoral y los pésimos gobiernos que han creado históricas crisis económicas, sociales y políticas no han permeado para desestabilizar el país. Pero no cabe duda que su objetivo, como el manual de referencia es ese. Curiosamente las tasas de criminalidad en los gobiernos locales opositores son las que encabezan las estadísticas delictivas. Eso evidencia la ausencia de políticas sociales, donde se prioriza el crecimiento económico sobre el desarrollo del bienestar.

El uso de las redes sociales y algunos medios de información en campañas de desinformación juegan un papel central en la difusión de noticias falsas para afectar la aceptación popular del gobierno. Sus redes de vínculos, así como funciona la delincuencia, son totalmente ubicables y hasta predecibles, pero para segmentos de la población, sobre todo los más alejados de los centros urbanos, se convierte en la única fuente de opinión.

Qué buscan los desestabilizadores: el poder, el nacional y el regional, claro el continental. Redibujar el espectro de los intereses primordialmente económicos para su expansión, un efecto de continuación colonizadora.

Por fortuna, a pesar de sus esfuerzos, los articuladores de la pequeña oposición mexicana, no pueden afectar el cambio de orden institucional que propone el gobierno de la 4T. Las campañas negras contra los miembros del gobierno y a sus simpatizantes, se ha convertido en un efecto bumerán, los traiciona su genética discriminadora y estereotipada, clasista y hasta ignorante. Su intento de golpe de Estado blando, es más bien impotente.

 

POR RICARDO PERALTA
COLABORADOR
@RICAR_PERALTA
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