Trump representa la división de EU

El expresidente Donald Trump y sus seguidores, de grupos conspiracionistas y de extrema derecha, mantienen la narrativa de una elección fraudulenta

Trump representa la división de EU
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La ilusión de que Donald Trump y lo que representa desaparecerían de la política estadounidense con su salida de la Casa Blanca quedó destruida ya.

Trump y sus seguidores, sean de él o lo que creen que representa, parecen hoy por hoy determinar el rumbo de la opinión y las acciones de un gran sector de los Estados Unidos y tener las riendas del Partido Republicano.

Las posiciones asumidas por ese partido hacen recordar ciertamente a las que asumió el partido demócrata antes, durante y en los años posteriores a la Guerra Civil de 1861-65, en un absoluto cambio de papeles: hoy defienden el ascenso de las minorías étnicas y acogen a los sectores liberales, mientras los republicanos defienden de hecho causas conservadoras y los intereses de una mayoría blanca en disminución.

Y tal como van las cosas, así como los demócratas lograron bloquear hace 150 años las reformas que hubieran dado sentido a la abolición de la esclavitud y detener por casi un siglo la integración racial, aun pendiente en más de un sentido, es probable que los republicanos logren frenar o prácticamente descarrilar una gran parte de las iniciativas del gobierno de Joe Biden.

Trump y sus seguidores, especialmente los militantes de grupos conspiracionistas y de extrema derecha, mantienen la narrativa de una elección fraudulenta y rechazan toda acusación de que el exmandatario haya cometido delito alguno, aunque su historia desde sus años como empresario señala muchos tratos sospechosos.

Más allá, Trump y sus partidarios más extremos podrían ser considerados como responsables del motín que provocó cinco muertos en el edificio del Capitolio el pasado 6 de enero

Pero el proceso, como tantos hechos en los años recientes de la historia estadounidense, se encuentra tan politizado que cada lado tiene su propia verdad, incontrovertible, en la que importan más las creencias políticas que los hechos.

 "Parece que realmente hemos llegado a dos Américas irreconciliables con sus propios sistemas de información, sus propios hechos, su propia historia, su propia narrativa", dice David Blight, un prominente historiador estadounidense cuyas obras en torno a la Guerra Civil de 1861-65 y los años posteriores le ganaron un Premio Pulitzer.

Los Estados Unidos ven ahora el fenómeno de Trump y sus seguidores, que sólo escuchan, leen o ven emisoras de radio y televisión, periódicos y revistas o sitios web que les confirman lo que quieren creer. Lo mismo podría decirse en sentido contrario: los demócratas y sus aliados liberales se nutren de medios de información en los que confían.

La contradicción se resume por lo pronto en una realidad: Trump es y será, al menos en los próximos años, la voz más importante del Partido Republicano y por tanto uno de los políticos más influyentes de los Estados Unidos.

Las implicaciones para el futuro y para la política exterior estadounidense están por verse. 

 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1


Compartir