COLUMNA INVITADA

El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones…

En el discurso del Presidente por su Tercer Año de Gobierno no hay nada nuevo, ha sido una reiteración de lo que ha expresado cotidianamente en las “mañaneras”

OPINIÓN

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Alfredo Ríos Camarena / Columna Invitada / Opinión: El Heraldo de México

La narrativa del presidente López Obrador fue ratificada a plenitud en su emotivo discurso con relación a su Tercer Año de Gobierno.

No hay nada nuevo, ha sido una reiteración de lo que el Primer Mandatario ha expresado cotidianamente en las “mañaneras”; su propósito esencial es pasar a la historia como el constructor de una nueva visión del derrotero nacional; su meta se vincula a la revolución de las conciencias y a su terquedad de ingresar a la historia patria, como el iniciador y constructor de un cambio estructural.

Este cambio lo fundamenta en el proceso histórico, como una continuación de las luchas de Independencia, Reforma y Revolución; claro que estas “gestas épicas” se realizaron al amparo de revoluciones violentas, de las que surgieron los tres documentos fundamentales más importantes: la Constitución de 1824, que nos dio la Independencia, la Soberanía, el Federalismo, el Sistema Republicano y el Presidencial; la de 1857, que separó a la Iglesia del Estado y otorgó las bases de lo que conocemos como “Reforma” al amparo de la filosofía liberal; y, la de 1917, que implica una nueva visión de la redistribución de la riqueza, al otorgarle rango constitucional a las Garantías Sociales y de conceder al Estado Nacional la conducción y la Rectoría de la Economía, sobre la base de la Democracia y la Justicia Social y, por supuesto, la concepción social de la propiedad privada.

López Obrador piensa en un nuevo “Estado de Bienestar” y encuentra como oposición a los conservadores –de ayer y de hoy— y como enemigo principal al Neoliberalismo, aun cuando las medidas de su gobierno no han afectado el carácter neoliberal de la economía mexicana, salvo en la iniciativa de recuperar la política energética en materia de petróleo, electricidad y del litio.

Justificó, una vez más, la participación del Ejército. Destacó sus programas sociales, que han sido la base del control político de grandes masas depauperadas y abandonadas en los últimos 40 años.

Por supuesto, no mencionó los resultados que tienen que ver con una política en materia de salud, que ha producido más de medio millón de muertos; ni tampoco el avance inevitable de la delincuencia organizada, que ha dado como resultado el pánico nacional y más de 100 mil homicidios en su sexenio. 

Aun cuando señaló que la economía tiende a recuperarse, lamentablemente la realidad es diferente, y el número de pobres –a los que dedica sus esfuerzos— han aumentado en más de 5 millones; sin embargo, esto parece no preocuparle, su objetivo es consolidar electoralmente a sus seguidores para obtener el triunfo electoral, utilizando una enorme movilización popular y otros instrumentos como la inútil y absurda Revocación del Mandato, que además de inconstitucional, nadie está solicitando.

En resumen, más de lo mismo, pero con un agregado, mantener su popularidad personal y ganar las elecciones, lo que parece ser –hasta este momento— que logrará.

Por eso, el próximo año ganará la mayoría de las Gubernaturas en juego, consolidará su partido para poner al candidato o candidata que sea de su preferencia, claramente es Claudia Sheinbaum; su problema será mantener la unidad de su partido, pues, Ricardo Monreal –de manera audaz— ya definió su participación en Morena, siempre y cuando la elección interna no se realice por una tramposa encuesta, sino por una participación de los militantes, donde exista “piso parejo”, lo que difícilmente sucederá.

El pensamiento bien intencionado sólo produce buenas intenciones, con las que está empedrado el camino del infierno. 

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM
PRESIDENTE DEL FRENTE UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO (1958-1962)
VICEPRESIDENTE DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA Y ESTADÍSTICA

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