AGENDA LEVANTINA

Diplomacia climática en el Golfo Pérsico

En la región, el nivel del mar sube, la desertificación gana terreno y las precipitaciones son escasas, lo que dificulta la agricultura en las zonas semiáridas

OPINIÓN

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Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

En las pocas semanas previas a la cumbre de la ONU sobre el cambio climático en Glasgow (COP26), Medio Oriente fue testigo de un cambio sin precedentes en su política climática. Y es que los países con temperaturas extremas, como los de la Península Arábiga, son particularmente vulnerables a los peligros del calentamiento global. 

En toda la región, el nivel del mar está aumentando, la desertificación gana terreno habitable y las precipitaciones son escasas, lo que dificulta la agricultura en las zonas semiáridas. En Kuwait, los picos de temperatura ya superan los 50°C, es decir, entre 3 y 4°C más que la media. 

Antes de la COP26, en marzo de este año, Arabia Saudita había anunciado una "Iniciativa Verde Saudí". Esta diplomacia pública contrastó con las acciones en la COP21 de París, cuando se acusó a la monarquía de buscar sabotear las negociaciones encaminadas a encontrar un acuerdo para limitar el aumento de temperaturas a menos de 1.5 grados y eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Ahora, Arabia Saudita y los países del Golfo en general apuestan por la posibilidad de hacerlos más limpios, a través de nuevas tecnologías. 

El príncipe saudí Mohamad Bin Salman depende demasiado de los ingresos petroleros y gasíferos para implementar su plan de diversificación económica "Visión 2030". En las últimas semanas, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos anunciaron su intención de convertirse en economías sin carbono para mediados de siglo. 

Unos meses antes, Israel también había revelado un plan de carbono "casi cero", al comprometerse a reducir sus emisiones en 85% en 30 años. Bahréin siguió inmediatamente con una promesa similar. Otros países de la región MENA también han elevado sus objetivos para 2030, incluidos Marruecos, Túnez, Líbano, Jordania, Omán, Qatar y Sudán.

Por su parte, Irán aún debe desarrollar un objetivo climático ambicioso o incluso ratificar el Acuerdo de París. Los países productores de petróleo de Oriente Medio son también los mayores emisores de carbono per cápita del mundo, con Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudita encabezando la tabla.

Persisten obstáculos, como falta de coordinación y además de rivalidades de poder. Abu Dabi anunció la construcción de la verde Masdar City en 2006, antes de dar a conocer su programa de diversificación económica Visión 2021, en 2010. Ésta se ocupaba en parte en el medio ambiente y la infraestructura sostenible. 

Y mientras que Emiratos albergará la COP28 en dos años, anunció el mes pasado su deseo de lograr la neutralidad de carbono para 2050, 10 años antes que Riad.  Desde luego, todo depende del equilibrio entre una acción climática ambiciosa, el desarrollo propio y el de economías en desarrollo e inclusive el papel geoestratégico de los combustibles. 

POR MARTA TAWIL.
INVESTIGADORA DE EL COLMEX

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