El fin de “América Primero”

Con la inminente llegada del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca se han comenzado a presentar los esfuerzos que terminen con la política exterior del aún presidente Trump de “América Primero”

El fin de “América Primero”
Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México

Con la inminente llegada del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca se han comenzado a presentar los esfuerzos que terminen con la política exterior del aún presidente Trump de “América Primero”, que consistió en radicalizar la política comercial y política estadounidense que privilegia los intereses nacionales que él consideró habían sido abusados en las últimas décadas.

Sin embargo, el rol neurálgico que tiene ese país en la gestión de estrategias internacionales de la época moderna se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, en la que representantes tanto republicanos como demócratas coincidieron en priorizar su participación en organismos internacionales como el FMI, OMC, OTAN, entre otros, con el fin de evitar guerras y promover prosperidad mundial y regional.

Está decisión llevó a los Estados Unidos a crecer su economía seis veces más en comparación con ese periodo y la posicionó como la potencia mundial que hasta el día de hoy es. Hoy, esta nación invierte 14 billones de dólares a los organismos internacionales a los que pertenece, no obstante, Trump considera que los beneficios que recibe no necesariamente reflejan esta inversión en comercio, mejoras a la productividad, prevención de conflictos ni salvaguardias en el sistema financiero global.

A partir de este análisis, el presidente Trump decidió retirar la participación de EE.UU. de acuerdos como el TPP, Acuerdo de París, la OMS e impulsó tarifas y aranceles a socios estratégicos como China y Canadá, en tanto que a México lo amenazó en repetidas ocasiones en tirar abajo el nuevo TMEC.

Cabe destacar que este no es un fenómeno aislado, se está replicando en países como Rusia, Gran Bretaña o Brasil que están priorizando los modelos nacionalistas para reposicionarse como actores clave en el comercio internacional. Incluso, como parte de dicho fenómeno se comprobó la intromisión del gobierno ruso en las elecciones presidenciales que llevaron a Trump a la presidencia con el fin de reestablecer los nuevos parámetros de esa particular alianza.

Ahora bien, el presidente electo Biden habla abiertamente sobre los esfuerzos que se estarán realizando en el corto plazo para revertir la imagen que se consiguió durante los últimos cuatro años como una economía cerrada con una política exterior intolerante. Sus primeras acciones serán retomar el Acuerdo de París, como parte de sus esfuerzos de estandarizar políticas en favor del medio ambiente, la reivindicación de ese país como líder en la OTAN, así como la reintegración al acuerdo nuclear con Irán, bajo el entendido que ellos estén dispuestos a revertir su curso y respectar las limitaciones que la comunidad internacional le imponen.

Si bien el presidente entrante tiene la capacidad de reformar en una decisión ejecutiva lo que Trump cambió de la misma forma, es importante destacar que cualquier acto que requiera un enfoque del Senado o cualquier uso de la fuerza, sin una provocación clara, estarán fuera de la discusión y con ello las grandes reformas pendientes.

En lo que respecta a México, tendremos que encontrar rápidamente la forma de retomar la reconstrucción de una agenda de desarrollo económico e industrial de mutuo beneficio en el marco de una pandemia que hasta hoy avanza sin control en ambos países. La realidad apremia, la necesidad de establecer mecanismos de política económica y de cooperación binacional son prioritarios.

Habrá que esperar un tiempo para verdaderamente saber cuál es la estrategia política, migratoria y comercial que pretende establecer Estados Unidos, no obstante, debemos estar a la altura de las circunstancias atendiendo nuestras prioridades nacionales en todo momento.

POR AZUL ETCHEVERRY
AETCHEVERRYARANDA@GMAIL.COM 
@AZULETCHEVERRY


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