El mesías

Joe Biden cometió el error de no administrarse, y de golpe y porrazo firmó 17 órdenes ejecutivas

El mesías
Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Opinión El Heraldo de México

No hay nada más devastador para la imagen de un político que generar una alta expectativa que difícilmente podrá cumplir. Joe Biden, nuevo Presidente de EU, se ha elevado ante la sociedad como una especie de mesías, capaz de expulsar los demonios del gobierno de Donald Trump. 

En los medios de comunicación pudimos ver a varios titulares de programas informativos de televisión y radio, así como analistas políticos, derretirse en generosos calificativos hacia el nuevo presidente Biden: decían que se trataba de un milagro, que es una nueva esperanza, que es un nuevo amanecer, que es una luz en el camino, que por fin triunfó la justicia, que se fue la intolerancia y el racismo, que terminó el discurso de odio. 

Podemos enlistar un sinfín de calificativos que nos muestran una elevadísima expectativa hacia el Presidente de mayor edad que ha visto la historia estadounidense

Si bien Biden llegó a la Casa Blanca con un discurso conciliador y de unidad, inició su mandato con el desmantelamiento de lo hecho por su antecesor durante los últimos cuatro años. 

Cometió el error de no administrarse, y de golpe y porrazo firmó 17 órdenes ejecutivas, acción que marcó su estilo de gobierno, y sobre el inicio de la reconstrucción de Estados Unidos: 100 días de uso de cubrebocas, volver a la Organización Mundial de la Salud, acciones contra la pandemia de COVID-19, prorrogar —mas no cancelar— órdenes de desalojo por falta de pago, pausar el cobro de la deuda estudiantil, regresar al Acuerdo de París contra el cambio climático, revertir acciones medio ambientales en las que Trump apoyó combustibles fósiles, plan de equidad racial, integrar a los indocumentados en el recuento de redistribución, apoyar al DACA, terminar el bloqueo musulmán, revocar la orden de Trump de ejecución interior, se detiene la construcción del muro en la frontera con México, diferir hasta junio de 2022 la salida de liberianos, luchar contra la discriminación en todas sus formas, ética del personal del Ejecutivo, y una orden ejecutiva de proceso regulatorio. 

Joe Biden no dejó nada para después. Buscó cambiar el país en un solo día, y al menos, mediáticamente, lo logró (lo lograron). 

Todos los Presidentes al inicio de su mandato viven una luna de miel. A algunos les dura un buen tiempo, a otros menos de lo que esperaban, pero tarde o temprano, todos viven las amarguras de la crítica voraz ante la imposibilidad de cumplir con lo prometido. 

Esperemos que Biden combata la pandemia, deje entrar a todo migrante que se le antoje y, sobre todo, que no nos meta en guerras mundiales innecesarias.

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Corazón que sí siente: ¿Cómo hacemos para que usemos el cubrebocas, no salgamos si no es necesario, y nos lavemos las manos frecuentemente para evitar el contagio de COVID-19? Ya es decisión de cada uno cuidarse o caer enfermo.

POR JESÚS MARTÍN MENDOZA
JESUS.MARTIN.MENDOZA001@GMAIL.COM
@JESUSMARTINMX


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