Es tiempo de fusionar las instituciones de salud pública y seguridad social

Ahora más que nunca, urge ese reacomodo, esa reestructuración, en la que tanto hemos insistido, en todos los servicios médico-sanitarios para un eficiente funcionamiento del sector salud

Es tiempo de fusionar las instituciones de salud pública y seguridad social
Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

“Urge integrar círculo médico para enfrentar la pandemia”

No es solo por el ahorro de recursos, sino también para facilitar la administración y los servicios en los aspectos más importantes de la vida nacional, como lo son los relacionados con nuestra salud y bienestar. Tal como ya lo hemos señalado en otras ocasiones, austeridad no es sinónimo de ahorrar, o gastar poco, sino saber administrar lo poco, o mucho que se tiene; esa es la diferencia. Y tratándose de la salud, con mayor razón, porque en este aspecto no debe haber austeridad de ninguna clase, solo eficiencia en todo.

Ahora más que nunca, urge ese reacomodo, esa reestructuración, en la que tanto hemos insistido, en todos los servicios médico-sanitarios para un eficiente funcionamiento del sector salud. No tiene caso seguir operando con distintos sistemas cuando todos sirven para lo mismo. Además del buen servicio que se otorgaría, el ahorro de recursos sería extraordinario. No tiene sentido que cada sector de la burocracia tenga su propio servicio de salud. No tiene por qué haber servicio exclusivo para los trabajadores del IMSS, ISSSTE, SEDENA, SEMAR, PEMEX, ETC. solamente para distinguirse de los otros. Tan solo en cuidado de imagen, logotipos y publicidad se invierten y se desperdician millonarios recursos que no sirven para nada. Para la atención a la salud nacional debe conformarse un sistema único y universal.

Tal como lo desea el señor presidente, es lo que debe, y tiene que hacerse, ¡pero ya!, pues, de no hacerlo ahora que hay tiempo y voluntad política, pero, sobre todo, considerando que, al traspasar el tercer año de gobierno, ya no podrá hacerse nada, porque lo que sigue es nuevamente la rebatinga política por el poder. Así es que... ¡Es ahora, o nunca! Pero para poder lograrlo satisfactoriamente, es necesario hacer a un lado la politiquería, ese gran enemigo de México, tal como ya lo está haciendo el Lic. Zoé Robledo Aburto, director del IMSS al designar como delegados estatales a profesionales de la salud que conocen de la problemática y no a políticos milusos que quieren seguir succionando la ubre del raquítico presupuesto.

El Sistema Nacional de Salud no puede seguir como está, o, mejor dicho, como lo encontraron hecho un desbarajuste. Y, porque de no hacerlo cuanto antes, como ya hemos advertido, si esta pandemia se estanca por largo tiempo, entonces sí sería un colapso total en todos los servicios médico-sanitarios. No se puede seguir parchando por aquí y por allá, ni tratando de cubrir carencias y deficiencias con ocurrencias políticas y fuera de tiempo, porque los resultados pueden ser desastrosos. “No se trata de adaptarnos a las circunstancias, sino de estar preparados ante las adversidades ”. Si lo que ya está ocurriendo no es un aviso, una clara señal de lo que puede pasar, entonces estamos arando en el desierto. Estamos a tiempo.

Desde luego que no será tarea fácil, claro, pero tiene que hacerse ahora que está demostrado que urge esa reestructuración sanitaria. De hecho, con esta calamidad que estamos atravesando se está ejerciendo ya, de alguna manera, ese servicio universal sin distingo, como la conversión de hospitales, por ejemplo, y el valioso apoyo de los “hospitales de primer mundo” del sector privado. Y tal como lo ha iniciado el Lic. Robledo Aburto, es una clara señal de que todo es posible si las autoridades competentes ponen el ejemplo.

Con todo respeto, valga la ocasión para recordarle al director del IMSS, que para aplicar la ley y poner orden en la administración pública, no es necesario “cortarse el dedo”, porque para eso se es autoridad, y que, como tal, tiene que respetarse. Nadie tiene por qué molestarse o exigir su moche. Se acabaron esos tiempos . Si no hay autoridad y ejemplo a seguir, todo queda a la deriva…

POR DIEGO ALCALÁ PONCE
COLABORADOR
DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM


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