Sobre el viaje a Tabasco

Me parece que tampoco inspira mucha confianza lo de anunciar que se va a firmar un decreto anti inundaciones

Sobre el viaje a Tabasco
Julio Patán/ Malos modos/ Opinión El Heraldo de México

Ok, podemos aceptar que nuestro presidente, en su visita de días pasados a Tabasco, no estuvo muy afortunado que digamos. 

Porque podemos decir que, en efecto, el antecedente a ese viaje de “Tengo cosas más importantes que hacer”, a manera de explicación de por qué no estaba en su tierra, destruida por la inundaciones, cinco o seis días antes, no nos habla propiamente de una gran empatía.

Como tampoco es que digamos de un tacto extraordinario, con tantas muertes y tantas personas que perdieron su casa, lo de sobrevolar Tepetitán en helicóptero, cuando por fin se decidió a visitar la zona, y en algún punto dejarse de tecnicismos sobre como para ponerse a explicar dónde están enterrados sus abuelos y demás, es decir, centrar la conversación en su persona, como si estuviera platicando con sus cuates en un recorrido turístico.

Como tampoco fue así que digamos de una cuidadota a la investidura lo de no meterse a las zonas anegadas o bajo el agua, cerca de la gente afectada, un ritual con el que, la verdad, cumplieron sin excepciones sus antecesores en el cargo. “Pero ya explicó su razones”, dirán sus bienquerientes. Y sí. Nada más que ahí es donde aplica un “No me defiendas, compadre” autonfligido.

Porque eso es lo que debería decirse nuestro presidente ante el espejo, luego de justificar su ausencia con lo de que si no guarda la sana distancia puede enfermarse de Covid, una enfermedad de cuya gravedad dudó a voz en cuello y que nos enseñó a enfrentar con mordiscos en los cachetes, con giras gastronómicas y sin cubrebocas, es decir, con una virilidad negacionista muy Trump, muy Bolsonaro. Sobre todo, sobra decirlo, cuando su zar antipandemia, Hugo López-Gatell, ya nos costó casi 100 mil muertes, si le creemos a los números oficiales. 

Añadiría que tampoco fue muy feliz eso que dijo de que hubo que optar entre “inconvenientes”, donde el “inconveniente” que se evitó fue la inundación de Villahermosa, al precio del “inconveniente” de inundar a “los más pobres”. Digo, llamar “inconveniente” a una inundación es como llamar “incomodidad” a un cáncer de próstata.

Para rematar, me parece que tampoco inspira mucha confianza lo de anunciar que se va a firmar un decreto anti inundaciones. Y es que, por un lado, los decretos vienen a ser, a estas alturas, la versión jurídica de los detentes, y por otro da la impresión de que eso, un decreto que diga que en adelante se priorizarán las vidas tabasqueñas, y no la producción de energía, sabe a poco luego del desastre (o inconveniente) provocado por la CFE, esa que dirige el licenciado Bartlett, un patriota. 

No, no fue un viaje muy afortunado, el del presidente. Y sin embargo, creo que podemos ser optimistas. Porque miren: puede haber ocho personas muertas y más de 80 mil damnificadas, pero sonrían: ¡Dos Bocas está a salvo!

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM
@JULIOPATAN09


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