Bipartidismo a la mexicana

Para nosotros, estarán dos opciones en la boleta: será AMLO o el anti AMLO

Bipartidismo a la mexicana
Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México: Especial

Más allá de si la comparativa entre los personajes es válida o no, la elección presidencial estadounidense se dio bajo una lógica similar a la que se presagia en México a corto plazo: a favor o en contra de Trump… a favor o en contra de AMLO.  Sin embargo, la construcción de las alternativas opositoras es radicalmente distinta y algo podríamos aprender del vecino del norte.

Desde que Trump llegó al poder, el Partido Demócrata, organizaciones civiles, ciudadanos y empresarios liberales se dieron a la tarea de pensar en la forma de sacarlo del poder en las urnas. Durante cuatro años recaudaron dinero, impulsaron campañas temáticas y buscaron perfiles para tener a las mejores opciones en la boleta para hacerle contrapeso. El resultado lo vimos hace unas semanas. Con 5 millones de votos de diferencia y 34 votos arriba en el Colegio Electoral, Joe Biden fue electo presidente de Estados Unidos.

Pero llegar a ese punto no fue sencillo. Para aparecer en la boleta, de entrada, Joe Biden tuvo que librar una encarnizada elección interna en la que 29 aspirantes habían levantado la mano y 8 se registraron formalmente llegado el momento. Durante los meses de precampaña, la atención del país estuvo puesta en los mítines, debates, fuerza territorial, oficinas de campaña y spots televisivos. Fueron 37 millones de ciudadanos los que participaron en la elección primaria para elegir a quien enfrentaría a Trump en las urnas. Un proceso similar se siguió para elegir a los candidatos a gobernador, a congresistas y senadores.

Tras la elección primaria siguieron meses de negociaciones y diálogo para integrar las visiones de los candidatos derrotados. Algunos candidatos tuvieron que ceder espacios a las fuerzas más progresistas, otros tuvieron que moderar sus discursos, se integraron minorías excluidas y se fortalecieron las estructuras en las zonas más complicadas. La elección primaria no solo sirvió para elegir candidatos, sino también para medir las fuerzas internas y armar una coalición que representara de la mejor manera al electorado al que se pretendía convencer.

En México, PRI, PAN y PRD parecen querer hacer un modelo similar, pero sin los compromisos que la democracia exige. Aprovechando la urgencia justificada de un sector importante de la población que quiere ponerle contrapesos a AMLO, han anunciado alianzas rumbo al 2021. Con la excepción de Movimiento Ciudadano que no se sumó a la coalición, los partidos nuevos que deben competir solos y algunos candidatos independientes, tendremos un bipartidismo de facto. 

El objetivo de no pulverizar el voto puede ser legítimo cuando se está ante personajes como López Obrador o Donald Trump pero, a diferencia del bipartidismo estadounidense, donde son los ciudadanos quienes deciden en las primarias a los candidatos, aquí serán, como siempre, las cúpulas partidistas quienes se repartan el botín de la desesperación ciudadana. ¿Se le hará un contrapeso a AMLO desde la izquierda o desde la derecha?, ¿cuáles serán las prioridades del Congreso si la alianza resulta ganadora?, ¿cuál es el proyecto de gobierno que plantean?, ¿qué perfiles se están impulsando para dar cauce a las exigencias de las minorías, las mujeres y las nuevas generaciones?

No seremos los ciudadanos quienes respondamos, no podremos evaluar sus planes de trabajo ni escucharlos debatir. Para nosotros, simplemente estarán dos opciones en la boleta. Será AMLO o el Anti AMLO…lo que sea que eso signifique, obligándonos a votar a ciegas, con la esperanza de que “lo otro” sea mejor que “lo que está.”

POR FERNANDA CASO
FERNANDACASO@HOTMAIL.COM
@FER_CASO


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