Más amor, por favor

Contadas han cumplido tal sueño y cualquiera diría que son dichosas de haberlo logrado cuando, en realidad, han vivido un verdadero infierno al convertirse en “Royalties”

Más amor, por favor
Atala Sarmiento/ Anecdatario/ Opinión El Heraldo de México

La mayoría de las mujeres crecemos soñando con que llegue a nuestra vida el amor de un príncipe azul que nos convierta en princesas y nos lleve a vivir a un palacio.

Contadas han cumplido tal sueño y cualquiera diría que son dichosas de haberlo logrado cuando, en realidad, han vivido un verdadero infierno al convertirse en “Royalties”.

La actriz Meghan Markle ha dado muestras de haber hecho más sacrificios que obtener beneficios integrándose a la familia real británica y, es un hecho, la Duquesa de Sussex se convirtió, de manera oficial, en la persona más trolleada del mundo durante el año 2019.

Sería fácil suponer que, siendo desde hace años una figura pública debido a su profesión, estaría acostumbrada a lidiar con “haters” que se meten en su vida privada y opinan sobre cosas que, en verdad, no les incumben ni les importan ¡Pero no! No hay manera de acostumbrarse a algo así; mucho menos si esto sucede de manera pública. 

Y, a veces, los medios de comunicación contribuyen a este tipo de situaciones difundiendo noticias no confirmadas o que tienen que ver con temas muy personales haciéndolos públicos y alimentando este bombardeo de opiniones y comentarios que pueden afectar seriamente la salud mental de una figura pública. Meghan no es la primera, ni la única. Su difunta suegra murió perseguida por los paparazzi.

Se nos olvida que son seres humanos como cualquiera de nosotros, aunque delante lleven el título de Duquesa, Princesa del Pop, Reina de la televisión u otra etiqueta que las ubique en una posición pública.

Gran parte de mi carrera periodística la dediqué a una fuente en la que es común entrometerse en temas sentimentales y en la vida privada de cantantes y actores. Para mí solo era un trabajo, pero soy consciente de que para los famosos en cuestión quizá mis comentarios, aunque nunca tuvieron esa intención, fueron lastimosos. Hoy lo veo muy distinto todo y lamento si mis opiniones profesionales los incomodaron o dolieron alguna vez. Aun cuando intenté ser imparcial y empática, entiendo el trastorno que pudo haber provocado en alguno de ellos, o su familia, mi opinión profesional.

No olvidaré jamás las palabras de un queridísimo amigo actor que, cuando dejé la televisora en la que trabajé 24 años y fui víctima de opiniones infundadas, comentarios hirientes, o publicaciones lacerantes, me dijo: “Bienvenida a este lado del mundo”.

Viéndolo así, seamos honestos ¿En qué te afecta directamente el estado sentimental, el peso, el físico, el vestuario, lo que come, cuánto gana o cómo tiene su casa alguien a quien supuestamente admiras y sigues en las redes? La próxima vez que te tomes el tiempo de hacer un comentario en ellas, hazte ésta pregunta antes ponerlo; quizá así comencemos a ser una comunidad mucho más amable.

 

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI

 


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