Tláloc no quiere a la CDMX; estas son las inundaciones más devastadoras de la Historia

Existe un mito en el que se describe que desde que el monolito de Tláloc, de mil 500 años de antigüedad, fue trasladado a la Ciudad de México, la gran urbe está condenada a seguir sufriendo los efectos de las constantes inundaciones

Tláloc no quiere a la CDMX; estas son las inundaciones más devastadoras de la Historia
Cada año la CDMX sufre los embates del clima y las inundaciones se han convertido en un dolor de cabeza para sus habitantes. FOTO: Cuartoscuro

La Ciudad de México, antigua Tenochtitlán y capital mexica, fue fundada en un islote que yacía en medio del lago de Texcoco, a partir de entonces comenzó a crecer en número de construcciones y de habitantes y de mantuvo conectada a tierra mediante calzadas. El Gobierno de la ciudad, así como el federal, celebró hace solo unos días los 700 años de su fundación, tiempo en el que la gran urbe en la que se ha convertido ha sufrido constantes inundaciones, algunas de ellas devastadoras, que se han convertido en un dolor de cabeza para sus habitantes, así como para las autoridades en turno que la administran.

Al haberse erigido sobre un lago, la Ciudad de México es muy vulnerable a las inundaciones, y a lo largo de su historia algunos de estos episodios han quedado grabados en la historia de sus pobladores, así como registrados en textos antiguos. A principios del siglo XVI, ya con los españoles ocupando el territorio actual de la CDMX, las autoridades buscaron una solución urgente a este problema e idearon construir un gran desagüe que drenara los lagos del a cuenca de México, en la cual estaba asentada la antigua capital mexica.

Fue entonces, en 1607, que se dio inicio a la construcción el Canal de Huehuetoca, esta labor le fue encomendada al ingeniero Enrico Martínez, quien desde entonces hizo énfasis en las graves afectaciones que la deforestación de los bosques había generado en el suelo, además del pastoreo intensivo y la proliferación de cultivos. Esto quedó evidenciado cuando entre el 20 y el 21 de septiembre de 1629, en el día de San Mateo, una gran tromba asoló la ciudad durante 36 horas lo que originó que el agua descendiera de las colinas y montañas que la rodean, provocando elevaciones de hasta 2 metros en el nivel del agua.

La CDMX tuvo que ser desalojada

Fuerte granizada se registró en septiembre de 2018 en la capital, lo que dejó varias calles inundadas en la colonia Oceanía. FOTO: Cuartoscuro

Como resultado de esta tromba, la CDMX tuvo que ser abandonada por sus habitantes ya que las frágiles construcciones de adobe cedieron ante la gran cantidad de agua y la mayoría de los inmubuebles resultaron afectados. De acuerdo con los registros de la época, miles de personas perdieron la vida, al igual que incontables números de animales, los cuales fueron arrastrados por la corriente, la cual cubría incluso los pisos de algunas construcciones elevadas. De las 20 mil edificaciones de las que se tenían registro solo sobrevivieron 400 y una vez que comenzó a descender el nivel del agua muchos de los habitantes de la ciudad decidieron huir de la zona. 

Esto originó que la gran ciudad quedara casi abandonada, con un panorama desolador esperando bajo las aguas; una vez que el nivel comenzó a descender las enfermedades comenzaron a proliferar y miles más enfermaron, lo que incrementó la cifra de muertes, por lo que las autoridades comenzaron a proponer cambiar la ciudad a otro sitio. Algunas de las opciones plantearon fijar la nueva capital en Coyoacán o Tacuba, sin embargo, con el tiempo la idea fue desechada y que consideraban una millonaria inversión y optaron por reconstruir los inmuebles y edificaciones afectadas por la Gran Inundación de San Mateo.

La CDMX siguió sufriendo los embates de las lluvias y permaneció casi sumergida por el agua durante cinco años más, hasta que en el año de 1634 una gran sequía provocó que los niveles bajaran. Para esa fecha las muertes sumaban más de 30 mil. A partir de entonces este sitio en el que se asienta la gran CDMX hasta la fecha sigue padeciendo los embates de las lluvias intensas que año con año golpean a la capital de México, hoy hogar de más de 25 millones de personas. 

El mito de Tláloc

Calzada Zaragoza inundada tras las lluvias del 14 de junio de 2018. FOTO: Cuartoscuro

Después de la tragedia del día de San Mateo, otras graves inundaciones siguieron asolando a la Ciudad de México, entre ellas la de 1951, considerada una de las últimas grandes inundaciones de las que se tenga registro; en aquel año las lluvias ocasionaron que la zona que va desde las colonias Candelaria de los Patos y San Lázaro hasta la Condesa, y de la Colonia Tránsito hasta la colonia Guerrero permanecieran inundadas. 

Las lluvias iniciaron un domingo 15 de julio colapsaron al entonces Distrito Federal y a sus autoridades, lideradas por el regente Fernando Casa Alemán. En épocas más recientes en el año 2013 las lluvias que cayeron entre el 17 y el 18 de junio dejaron al menos 320 encharcamientos en la ciudad, en abril de 2011 el Viaducto Miguel Alemán se inundó, mientras que en febrero de 2010 las intensas lluvias provocaron la crecida de las aguas negras del Río Churubusco en el Arenal, episodios que también macaron a los capitalinos

Existe un mito entre algunos mexicanos que habla sobre la relación que mantiene Tláloc con la CDMX; los habitantes de Coatlinchán, población del Estado de México en donde fue descubierto el monolito de esta deidad prehispánica que ahora yace en la entrada del Museo Nacional de Antropología e Historia, hacían referencia a que desde el momento en que trasladaron la enorme estructura de roca de su lugar originario hasta la capital del país, la población y al zona aledaña dejó de percibir las lluvias que antes registraban, esto, aseguraban, a que les habían robado al “Dios de la Lluvia”.

El monolito de Tláloc, de mil 500 años de antigüedad, había sido descubierto en el siglo XIX en la Cañada del Agua, en el cerro que lleva su nombre: “El Tláloc”, y fue trasladado en 1964 a la CDMX, pese a la oposición del os habitantes de Coatlinchán. Existen grabaciones de la época en donde se aprecia el traslado del monolito desde su sitio original hasta el punto en el que se encuentra en la actualidad, y en los videos se aprecia que recién entró Tláloc a la capital del país un chubasco cayó sobre la gran ciudad, algo que muchos interpretaron como una señal del dios de la lluvia. Desde entonces hay quienes creen que con la llegada de esta deidad a la CDMX las lluvias se han incrementado y con ello las inundaciones.

mypr


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