Muere Enrique Fuentes Castilla, pilar de la célebre Librería Madero

Falleció a los 81 años de edad; estuvo al frente de la Librería Madero más de tres décadas

Muere Enrique Fuentes Castilla, pilar de la célebre Librería Madero

Enrique Fuentes Castilla, el alma que mantuvo viva durante las últimas tres décadas a la célebre Antigua Librería Madero, falleció a los 81 años, informó su hija Andrea Fuentes Silva.

“Mi padre ha partido. Mi cuerpo se desvanece, el dolor es como un deslizamiento instantáneo de las venas, de los músculos. Se detuvo el tiempo, se detuvo el reloj”, escribió en su perfil de Facebook.

Fuentes Castilla, quien fue sociólogo de profesión, mantuvo a flote el establecimiento a pesar de las penurias económicas y afincó una estrecha relación con decenas de intelectuales y escritores que le frecuentaban para conseguir títulos o simplemente para charlar de libros.

“Has ganado la batalla al defender la palabra y la memoria desde tu bastión, una librería vía láctea de los saberes, pilar fundamental de la cultura en México de la cual, con tu pasión, ampliaste y diste sentido a la república del libro, del conocimiento, del entendimiento”, agregó su hija.

En 2011, “Don Enrique”, como familiarmente le llamaban sus clientes y amigos, debió vencer la extinción de la librería, fundada en 1951 en el número 12 de la calle Madero. El alza en las rentas de la transitada calle del Centro Histórico, obligó al establecimiento a mudarse a un nuevo domicilio en Isabel La Católica no. 97, esquina San Jerónimo.

A las expresiones de duelo por la partida del librero, nacido en 1940, se sumó la del INBAL y la de la Secretaría de Cultura, Alejandra Frausto.

De acuerdo con el escritor Adolfo Castañón, uno de los principales asiduos del local, la Librería Madero continuaba siendo uno de los oasis de la curiosidad mexicana y americana “gracias al entusiasmo, ingenio y voluntad de Don Enrique”.

La Antigua Librería Madero fue fundada por Tomás Espresate, pariente de Neus, editora de ERA. El local pasó después a manos de Ana María Cama; desde siempre fue un lugar donde se podían encontrar ejemplares raros y curiosos, y donde además, se animaba el gusto por las

 

Por Luis Carlos Sánchez

DRV


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