Racismo, crimen organizado y narcotráfico: ¿Qué le depara a México con Joe Biden?

La idea de que los culpables del crimen organizado son los extranjeros y las minorías es una línea que tiene casi 100 años; conoce de dónde viene y qué le depara a México con la administración de Joe Biden

Racismo, crimen organizado y narcotráfico: ¿Qué le depara a México con Joe Biden?
Crimen organizado en México. Foto: Cuartoscuro

A pesar del virtual triunfo de Joe Biden en la presidencia de Estados Unidos, su administración seguirá insistiendo en que México es el responsable del aumento criminal en su país y presionará al nuestro para aplicar su agenda y permitir una mayor intervención. Esto, se debe en gran medida en cómo se originó históricamente la idea del crimen organizado y el narcotráfico a inicios del siglo XX, así como el papel que jugó el racismo en la actual estrategia para combatirlo.

Todos recordamos el discurso de Donald Trump donde acusó a los mexicanos de violadores y criminales. Pero más allá del evidente racismo que mostró, entre líneas expuso una idea que tiene cerca de cien años y que es el origen del concepto que hoy entendemos por crimen organizado. Me refiero, a la idea de que los culpables del crimen son los extranjeros y las minorías.

Donald Trump enfatizó en su lanzamiento de campaña presidencial de 2016 que la culpa del aumento criminal en EUA era de los mexicanos quienes tenían problemas y “traían drogas y crimen”. Créditos: Reuters.

A inicios del siglo XX se llevaron a cabo las primeras convenciones internacionales para tratar el problema de las drogas en Shanghái (1909) y en La Haya (1912). A partir de ese momento, una decena de países liderados por Estados Unidos, comenzaron a implementar leyes que criminalizaron ciertas sustancias como el opio, la marihuana, la cocaína y el propio alcohol.

Pero al mismo tiempo que estas leyes prohibicionistas se fueron implementando en los diversos países, un nuevo fenómeno comenzó a expandirse y afectar por igual a todas las ciudades: el crimen organizado. Los gánsteres, como Al Capone o Lucky Luciano, acapararon las portadas de los periódicos estadounidenses mientras los crímenes, la corrupción y la venta ilegal de alcohol y drogas se expandían en Chicago y Nueva York. Fue tan violenta esta expansión del crimen, que tanto el gobierno como la Academia intentaron explicarlo para poder reducirlo.  

La Academia, representada por el famoso libro de Frederic Thrasher “The Gang: un estudio de 1313 pandillas en Chicago” (1927), estableció que el crimen organizado iba más allá de estos nuevos gánsteres italianos que acaparaban los periódicos pues incluía a doctores, abogados, jueces, políticos y policías corruptos donde importaba más entender la actividad criminal, es decir, el fenómeno criminal, que a los propios actores.

En cambio, el gobierno estadounidense a partir del Comité Kefauver (1950) se concentró en los actores. Creó nuevas leyes que, sin pruebas o argumentos técnicos sólidos, se basó en la opinión pública y declaró que los culpables de esta nueva ola criminal que azotaba el país eran los inmigrantes y las minorías étnicas. Ahí nació la idea que existía “La Mafia”, la cual era una “siniestra organización criminal”, filial de la organización originaria de la isla de Sicilia, en Italia.

La prensa estadounidense promovió la existencia de La Mafia en EUA. En la portada de “Los Angeles Herald” se puede leer que “La Mano negra se expandía” en ese país a principios del siglo XX. Créditos: Biblioteca del Congreso de los EUA, Los Angeles Herald, 25 June 1905.

A partir de ese momento, el crimen organizado fue relacionado con los inmigrantes y los extranjeros. En Estados Unidos, se acusó a los italianos de extorsión y cobro de piso, a los mexicanos de la venta de marihuana, a los afroamericanos de la heroína y a los chinos, del tráfico de opio. Todos, sin importar sus diferencias, catalogados bajo la misma idea y estructura de “La Mafia”. Así, nació lo que se conoce como la teoría de la “conspiración extranjera” o alien conspiracy, cuyo exponente más conocido hoy en día es el propio Donald Trump.

Esto, además de fortalecer un discurso racista y exculpar a otros sectores sociales de los crímenes en su país, creó leyes y estrategias basadas en ideas falsas. Si el crimen organizado era entendido como un problema de actores, de mafiosos, y no como una actividad, entonces, la solución para combatirlo era concentrar los recursos del gobierno en perseguir y capturar a los mayores capos de estas “mafias”. Así, nació la llamada “Kingpin Strategy”: nuestra actual estrategia para combatir el crimen organizado y el narcotráfico.

De igual forma, como el crimen organizado era visto como un problema internacional por los lazos de los mafiosos con sus países de origen, Estados Unidos presionó a la comunidad internacional, incluido México, de implementar la mencionada estrategia. Hoy en día, la escuchamos mencionada constantemente en el combate al narcotráfico como la captura de los “principales generadores de violencia” y el descabezamiento de las organizaciones criminales. Algunos, la recuerdan más durante la presidencia de Felipe Calderón.

Desde 2006, la llamada Guerra contra el narcotráfico ha resultado en más de 250 mil muertes, sesenta mil desaparecidos e incontables crímenes y tragedias en México. Créditos: EFE.

Así, en poco menos de treinta años de ser aplicada en nuestro país, esta estrategia ha producido más de 250 mil muertes junto a la fragmentación, la expansión y la diversificación del crimen. Mientras que para algunas autoridades la captura de estos líderes criminales sigue siendo la prioridad para nuestra seguridad, la realidad, es que ésta seguirá cobrando víctimas hasta que no cambiemos el paradigma. Hasta que no revisemos críticamente, las bases de una estrategia fallida.

Por: Daniel C. Santander @dc_santander - profesor de la UNAM de Narcotráfico y Crimen Organizado


Compartir