El adiós de Alfredo Di Stéfano, "La Saeta Rubia" del Real Madrid

Hoy se cumplen 55 años del retiro de Alfredo Di Stéfano, emblema de una época dorada del Real Madrid

El adiós de Alfredo Di Stéfano, "La Saeta Rubia" del Real Madrid
Hoy se cumplen 55 años del retiro de Alfredo Di Stéfano, emblema de una época dorada del Real Madrid. Foto: Especial

“¡Gracias, Vieja!”. Con ese par de palabras que quedaron para la posteridad, Alfredo Di Stéfano  dijo adiós a las canchas hace 55 años. Pero en lugar de referirse a su esposa o a su madre, en su frase le hablaba a la pelota que lo acompañó durante 21 años de carrera como profesional.

La llamada Saeta Rubia anunció su retiro del futbol como jugador, el 3 de abril de 1966, luego de la derrota como local 0-2 de su equipo en aquel entonces, el Espanyol de Barcelona, frente al Atlético de Madrid.

Don Alfredo, como muchos le llamaban en señal de respeto, llevaba dos años jugando para el equipo de los Periquitos, con el que estuvo 60 partidos y metió 14 goles. 

Estaba a punto de cumplir los 40 años y su estado físico distaba mucho de aquel que marcó una época y ganó las primeras cinco Copas de Europa con el Real Madrid, club con el que anotó más de 300 veces y obtuvo en dos ocasiones el Balón de Oro a mejor jugador europeo.

La versión del argentino naturalizado español que llegó al antiguo Estadio Sarria, en 1964, no pudo deslumbrar con sus actuaciones a los aficionados catalanes, que vieron con buenos ojos la llegada del ex merengue, ya que aún estaban ilusionados en tener su gran época y un equipo capaz de hacerle sombra al odiado vecino, el FC Barcelona. Pero en esas dos temporadas, sólo pudieron alcanzar los lugares 11 y 13 de la liga española.

Aún así, meses antes del adiós, Di Stéfano dio muestras de su espíritu épico, siendo clave en la remontada ante el Sporting de Lisboa en la Copa de Ferias (antecedente de la Copa UEFA, hoy Europa League), en noviembre de 1965, y después, haciendo doble labor como jugador y entrenador interino, eliminando en partido de desempate al Rosu Brasov de Rumania durante el mismo certamen, en el febrero siguiente.

A pesar de esos destellos, su mente y sus piernas le comenzaron a pasar factura en esos últimos duelos cada vez que el árbitro daba el silbatazo, y el delantero era presa del agotamiento.

Casi un mes después de ese duelo final de Liga ante el Atlético de Madrid y el anuncio de su adiós, disputó el último partido oficial  de su trayectoria, en la Copa del Rey, el 1 de mayo de 1966, una derrota de 0-4 ante el Betis en el Estadio Benito Villamarín.

Al año siguiente, el 7 de julio de 1967, Real Madrid lo despidió de manera simbólica en partido frente al Celtic Glasgow.

“Sus aptitudes eran únicas, y tiene un mérito extraordinario. Mientras en esa época se hablaba mucho de la figura de Pelé, de los campeonatos mundiales y ser el acorazado de un equipo histórico, Alfredo luchó sólo sobre una frágil chalupa y llegó lejos. Será difícil que alguno otro jugador en Europa pueda hacer lo mismo que él, bajo esas circunstancias”, dijo en su momento Matías Prats, uno de los legendarios comentaristas españoles y fiel testigo de las hazañas de Di Stéfano.

Por Oscar Zamora

dza

 


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