POLIEDRO

Subió la Marea Rosa

Las imágenes son conmovedoras y sorprendentes. Miles y miles de ciudadanos libres salieron de sus casas y se pusieron en camino, sin acarreos, hacia los sitios de concentración

OPINIÓN

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Marco Adame / Poliedro / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Cientos de miles de ciudadanos que conforman la marea rosa desbordaron  el zócalo y las calles de la Ciudad de México, llenaron más de cien plazas del país y se reunieron en decenas de concentraciones al rededor del mundo. La marea rosa se convirtió en un verdadero tsunami de repudio al autoritarismo de un régimen que atenta contra la libertad, la democracia y la justicia. 

Las imágenes son conmovedoras y sorprendentes. Miles y miles de ciudadanos libres salieron de sus casas y se pusieron en camino, sin acarreos, hacia los sitios de concentración. Familias enteras, adultos mayores, jóvenes, hombres y mujeres libres, marcharon llenos de fervor cívico y de esperanza hacia las plazas públicas. La energía era contagiosa, una mezcla de indignación ante tantas injusticias, falta de resultados y abusos de poder; y de compromiso por participar en la construcción de un país más justo, más humano, más libre y más solidario. 

El gobierno se equivocó rotundamente, hizo un mal cálculo político y buscó por todos los medios detener la manifestación. El presidente López Obrador y su partido subestimaron a los ciudadanos y menospreciaron la convocatoria, con arrogancia, buscaron reducir el llamado  al estrecho margen de sus categorías ideológicas y a las etiquetas de la nomenclatura partidista. 

La descalificación desde el púlpito presidencial, buscando polarizar y dividir a la sociedad entre conservadores y neoliberales, fue el primer paso; la resistencia subió de tono con la disputa por la bandera nacional -negada en anteriores manifestaciones-  hoy demandada y defendida por los participantes  como el símbolo de la unidad nacional; luego vinieron los cuestionamientos de Morena, pidiendo la fiscalización del evento para tratar de exhibir esta marcha y las anteriores a eventos y actos anticipados de campaña. 

Superados los primeros intentos de bloqueo, ya en la víspera de la convocatoria, el gobierno buscó el enfrentamiento directo utilizando como mascarón del proa a los maestros de la CNTE. La tensión llegó al máximo cuando el gobierno obligó a los maestros a permanecer en la plancha del zócalo y a tomar posesión de la mitad de la plaza de la constitución. Esta última parte fue apuntalada por una campaña de miedo para inhibir la participación ciudadana. 

Sumidos en la lógica de la polarización y cegados por la ideología populista, luego de descargar sobre los organizadores y participantes en la marcha, un rosario de calificativos insultantes, pensaron que podrían detener las olas de indignación social. Sin embargo, nada ni nadie pudo detener las olas de esperanza y el deseo de cambio; el gobierno olvido la enseñanza de Jesus Reyes Heroles, dejó de considerar que “lo que resiste apoya”.

Así, la resistencia del gobierno al ejercicio del derecho de asociación, reunión y libre manifestación de las ideas ,consagrado en el artículo 9 de  nuestra constitución, género el efecto opuesto, fortaleció la decisión de los ciudadanos de participar y manifestarse de manera libre y pacífica, de expresarse en apoyo de candidatos y opciones políticas que representen el anhelo de vivir en un país libre y democrático.

Luego del oleaje del domingo 19, el próximo 2 de junio,  la siguiente marcha  será dennuestra casa a las urnas, para votar con libertad, sin miedo, por un futuro de paz, seguridad y justicia. 

POR MARCO ADAME
ANALISTA Y CONSULTOR POLÍTICO

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