DESDE AFUERA

La verdadera derrota de EEUU

La caída de Kabul y el final de la aventura afgana complica la vida política de los Estados Unidos

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La caída de Kabul y el final de la aventura afgana complica la vida política de los Estados Unidos, donde nadie quiere aceptar la responsabilidad de un retiro que hoy parece derrota, pese a que todos sabían que era más que probable.

La decisión de retirar tropas no fue una sorpresa para nadie. En realidad, era esperado, o incluso deseada hace años en los propios Estados Unidos.

Pero nadie esperaba que el gobierno afgano y su Ejército se desmoronaran con la rapidez que lo hicieron, casi tan pronto el ahora presidente Joe Biden anunció en abril un calendario para la salida de tropas, y pareció sorprender a todos.

Para David E. Sanger, de The New York Times, Biden recibió las "imágenes de la derrota que quería evitar".

Pero la realidad es que es una derrota que puede ser rastreada a los inicios de una intervención ordenada por el presidente George W. Bush, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, en represalia por la negativa del gobierno Talibán a entregar a los líderes del grupo fundamentalista islámico Al Qaeda.

Bush afirmó alguna vez que el propósito de los EEUU no era construir una nación y, de hecho, las tropas estadounidenses desplazaron al Talibán, pero nunca pudieron reducir a los talibanes o cambiar la sociedad afgana. Su sucesor, Barack Obama, redujo el nivel de la intervención estadounidense y el presidente Donald Trump anunció su final

Pero, ¿un retiro de tropas con banderas desplegadas habría cambiado el fracaso de fondo?

La de Afganistán no fue una derrota militar como tal, sino algo más profundo: una falla de los sistemas de inteligencia y de los análisis hechos por los estadounidenses y sus aliados, y sin duda, de una evaluación errónea de la situación en el terreno y el conocimiento real de la situación en que se desenvolvieron.

Exactamente como en Vietnam.

Y como entonces, hay nuevas preguntas sobre la confiabilidad de los Estados Unidos como aliado. Hoy la canciller alemana, Angela Merkel, señala que la salida de Afganistán fue una decisión de política doméstica de los EEUU, pero siempre fue así.

La búsqueda de culpables para lo que aparece como una nueva derrota estadounidense a manos de una milicia tercermundista es en realidad un juego político interno. La realidad es que la mayoría de los estadounidenses y su gobierno ya no deseaban más bajas propias en una guerra que llevaba 20 años y ya parecía sin sentido.

Al final, como consignó la emisora estatal británica BBC, "el intento de Estados Unidos de exportar la democracia liberal a Afganistán ha terminado realmente. El esfuerzo de Estados Unidos por construir una sociedad civil en Kabul y más allá, también hecho jirones".

Y ese es el fracaso que debe preocupar a los estadounidenses: el de convencer a poblaciones y países de que su propuesta política es mejor que las alternativas.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

dza