COLUMNA INVITADA

Balance Energético y Calentamiento Global

El balance energético de la Tierra en el crecimiento económico y la globalización es un factor esencial en la lucha contra el calentamiento global

OPINIÓN

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Manuel Rodríguez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El balance energético de la Tierra en el crecimiento económico y la globalización es un factor esencial en la lucha contra el calentamiento global; así nos lo deja ver el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), denominado Cambio Climático 2021: bases de ciencia física; donde advierte que el nivel de las futuras emisiones incidirá directamente en la gravedad del cambio climático, en sus impactos y riesgos asociados, como ciclones, olas de calor, sequías e inundaciones, afectando a cientos de millones de personas.

El grupo IPPC de la ONU Medio Ambiente, cuyo objetivo es proporcionar información científica sobre la actividad humana y el cambio climático, con los datos vertidos en su último informe que dimensionan la magnitud del problema, cimbró no solo a la comunidad científica sino a todos los actores involucrados en el tema.

En 2019, las concentraciones de CO2 atmosférico fueron más altas que en cualquier momento en al menos 2 millones de años; y las concentraciones de metano CH4 y dióxido de nitrógeno N2O fueron más altas que en cualquier momento en al menos 800 mil años. La temperatura de la superficie global ha aumentado más rápidamente desde 1970 que, en cualquier otro periodo de 50 años, durante al menos los últimos 2 mil años.

En 2011-2020, la superficie media anual de hielo marino del Ártico alcanzó su nivel más bajo desde al menos 1850. El nivel medio del mar global ha aumentado más rápidamente desde 1900 que, durante cualquier siglo anterior, en al menos los últimos 3 mil años.

El informe evalúa la respuesta climática en cinco escenarios: el primero, que incluye emisiones de gases de efecto invernadero GEI y CO2 altas y muy altas, cuyos niveles actuales se duplican para 2050 y 2100, estaríamos a fines de siglo hasta 4,4 grados más por encima. El segundo escenario, parte del supuesto de un aumento de GEI, con lo cual, en los próximos 20 años, la temperatura media del planeta subiría hasta los 1,5 grados respecto a la era preindustrial.

El tercer escenario, donde los niveles de GEI y CO2 permanecen en los niveles actuales hasta la mitad de siglo, para 2060 estaríamos por encima de los 2 grados. En el cuarto escenario, si bajamos nuestras emisiones, entre 2020 y 2040, el aumento global de la temperatura sería de 1,5 grados.

El escenario más optimista, el quinto, tiene que ver con lograr cero emisiones para 2050, para tener a fines de siglo 1,4 grados en comparación con la era preindustrial.

En este esfuerzo, que nos compete a todos, la industria de la energía, si bien es un factor en el cambio climático, también es un actor central que tiene la responsabilidad y capacidad de adaptación para enfrentar los retos y desafíos que representa lograr la neutralidad climática en el largo plazo. México está avanzando con el impulso de las hidroeléctricas que no generan CO2 y el programa sembrando vida, que crea “sumideros de carbono” (depósitos naturales como océanos, bosques y suelos) que absorben y capturan el CO2 de la atmósfera reduciendo su presencia en el aire.

Por Manuel Rodríguez González
Diputado Federal
Presidente de la Comisión de Energía de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión
www.manuelrodriguez.mx

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