COLUMNA INVITADA

Mi papá murió hace casi 9 años. Aún así...

Invito a quienes tienen la fortuna de tener a sus padres a que los disfruten y los consientan y felicito a todos los papás

Laura Elena Gerdingh / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

“El momento más difícil para mí, fue despedirnos para que se lo llevaran a incinerar. Dicen que el tiempo lo cura todo, me parece que no es así. A él no le curó la paranoia, ni el cáncer. A mí no me cura su ausencia, aunque tengo que reconocer que sí ha hecho que el dolor disminuya, claro que no es lo mismo pero en algo ayuda.

En su velorio escribí detrás del ataúd. Papá, gracias porque fuiste generoso y cariñoso, un apoyo incondicional. Gracias, porque siempre respetaste nuestras decisiones. Porque fuiste una compañía cercana, una presencia cariñosa y escucha cálida. Ejemplo de lucha, constancia, compromiso, responsabilidad, honestidad, entrega, amabilidad y buen sentido del humor hasta el último momento. Definitivamente hiciste de este mundo un lugar mejor.

Mi relación con mi pa' fue compleja en mi infancia y adolescencia. Desde hace ya muchos años, nos encontramos en el amor y la armonía. ¡Que delicia! Él tenía una manera tan respetuosa de escuchar, sabía estar con la gente. Se sentaba en la sala de su casa mirando el ventanal desde el que se pueden ver los volcanes.  Y a pesar de vivir mucha angustias sabía escucharme en paz.   Yo disfruté enormemente nuestras charlas, le contaba de mis angustias, de mis problemas, de mis dificultades y él atento, es-cuchaba, salpicando una sugerencia suave por aquí, proponiendo una idea por allá, pero, sobre todo, escuchándome, acompañándome y de esa forma conteniéndome.

Era cariñoso, muy risueño, se sabía echar cada vez que lo ameritaba, una buena carcajada que retumbaba en toda la casa, que él mismo construyó pues era arquitecto.

Su presencia paternal era a la vez sólida y suave. Siempre preocupado por nosotros, brindándonos todo el apoyo que pudiera darnos, ser un buen padre y proveedor a la vez, le venía de forma natural. Era algo que ni siquiera se cuestionaba, simplemente lo hacía. “  extracto del libro Cáncer Escogiste a la Cabrona Equivocada. Me querías matar y me llenaste de vida.

MI papá murió hace casi 9 años.  Aún así me sigue haciendo falta.  Especialmente cuando me siento vulnerable y perdida. En los últimos meses debido a un grave problema he deseado poder acudir en busca de su apoyo. Sentirme acogida y segura con el simple hecho de estar en su casa.  Tristemente no puedo hacerlo, pues él ya no está. 

Mi papá murió hace casi nueva años.  Aún así algo de él vive dentro de mi. Lo recuerdo, lo evoco y planeo mi futuro.  Trato de proveerme con la protección que antes él me daba.  A pesar de la incertidumbre, a pesar de las dificultades me miro y de pronto me reconozco fuerte pudiendo sostenerme.   Así hoy agradezco lo que él al darme sembró en mi. Al hacerme sentir que era importante para él, cuidada, apoyada, escuchada, respetada, amada por él, fue enseñándome a sentirme valiosa, a cuidarme, escucharme, respetarme, a amarme. 

Siento que a  veces se nos olvida la importancia del padre en el desarrollo de los niños.  Pero los padres de verdad, ayudan a sus hijos a volverse individuos independientes, fuertes, libres.

Mi papá murió hace casi 9 años.  Desearía que eso no hubiera sucedido.  Hoy invito, a quienes tienen la fortuna de tener a su padres, a que los disfruten y los consientan y felicito a todos los papás que como el mío lo estuvo, están a la altura del papel que la vida les ha encomendado.  ¡Su presencia es fundamental para sus hijos!

POR LAURA ELENA GERDINGH
PSICOTERAPEUTA/SPEAKER
@LGERDINGH

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