Antivaxxers

Hay personas que han encabezado movimientos antivacunas, se tienen registros del siglo XVIII

Antivaxxers
Vanessa Rubio/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

Las vacunas son una de las intervenciones médicas más seguras, efectivas y ampliamente utilizadas en el mundo para prevenir las enfermedades infecciosas. Provocan inmunidad ante la enfermedad

El primer registro que se tiene de una inoculación fue con la viruela en China en el siglo X. No obstante, por motivos filosóficos, religiosos, políticos o de derechos humanos, hay personas que durante siglos han encabezado movimientos antivacunas, conocidos como “antivaxxers” que datan desde las primeras políticas de aplicación de vacunas en el siglo XVIII. Uno podría pensar que se trata de objetores de conciencia por cualquier razón, en ejercicio de su legítimo derecho a no ser vacunandos. 

Pero el problema ético, legal y práctico viene por varias vías: cuando el que no se vacunó, se infecta y contagia los demás; cuando el que no cree en la vacunación les niega el derecho a ser vacunados a sus hijos; cuando se pretende influenciar en los demás para que no sean vacunados; y cuando se diseminan falsedades en contra de la vacunación. Es por ello que el movimiento antivaxxer ha cobrado especial relevancia en el medio de la carrera por encontrar remedios ante la pandemia por COVID-19 que ha matado a esta fecha más de 2.2 millones de personas en el mundo. 

A fin de encontrar lo más pronto posible un remedio, los gobiernos han canalizado recursos públicos sin precedente para acelerar el desarrollo de vacunas y en el sector científico se han agilizado (no necesariamente comprometido) investigaciones, protocolos y pruebas de laboratorio y de campo en sus distintas fases. Si bien las vacunas antiCOVID-19 se han estado aplicando de manera voluntaria, es cierto que serán eventualmente condicionantes de derechos como ya lo están siendo las pruebas: transporte, salud, educación o empleo. 

El primer ejemplo ya lo dio Israel con un pasaporte de vacunación que permite diferenciar para fines prácticos quien está -en principio- fuera de riesgo de contagiar y de contagio. Como toda decisión, se trata de hacer un balance de riesgos. ¿Es más grande mi riesgo a enfermar o a morir por Covid-19, que el de ser vacunado? Estadísticamente gana la primera probabilidad, que depende fundamentalmente de dos variables: el grado de exposición y la seguridad de la vacuna. Mientras sigamos viendo las alarmantes cifras de contagios, muertes y exceso de mortalidad (que es más confiable que las cifras oficiales de muertes por Covid en muchos países); aunada a protocolos científicos aplicados para el desarrollo de vacunas, que además son aprobados por los reguladores en los países más desarrollados del mundo, en el balance de riesgos la vacuna siempre va a ganar.

 

POR VANESSA RUBIO
COLABORADORA
@VRUBIOMARQUEZ

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