LA ENCERRONA

Será con las mujeres, o no será

Esperemos que estos nombramientos históricos, sumados a la paridad de género en San Lázaro, sirvan para cambiar la visión de la sociedad

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“Histórico. Habemus ministra 4. [...] La paridad de género sigue avanzando en todos los espacios de poder”. Olga Sánchez Cordero

Ayer, 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Sin duda alguna, una ocasión para hacer conciencia al respecto, pues según datos de la ONU, una de cada tres mujeres ha sido víctima de abusos y acoso a lo largo de su vida; la misma fuente indica que durante el periodo de confinamiento, debido a la pandemia, la cifra aumentó a que dos de cada tres mujeres sufrieran algún tipo de violencia, o conocían a alguien que la padecía. En nuestro país, hablar de violencias en contra de las mujeres (en plural) nos coloca en, quizá, la situación más lamentable que vivimos en la actualidad.

En este sentido, parecería que en México vamos en doble sentido, por un lado, somos una sociedad en la cual existen 10.5 feminicidios al día, millones de violencias multidimensionales que van desde los abusos y violencia física en contra de las mujeres (por el simple hecho de ser mujer), pasando por la disparidad en los salarios para el mismo trabajo realizado entre mujeres y hombres, hasta el acoso callejero.

Por otro lado, la participación política de las mujeres cada vez es más igualitaria, se han realizado acciones afirmativas desde el Instituto Nacional Electoral, partidos políticos e instituciones de la administración pública para alcanzar una paridad real entre hombres y mujeres dentro de la arena política.

Aunque esto último sea motivo de celebración, todavía resta mucho por hacer para que —efectivamente— se pueda construir un gobierno y una sociedad igualitaria con perspectiva de género. Por esto, la votación llevada a cabo en el Senado el pasado martes adquiere una especial relevancia.

De los 114 senadores y senadoras que estuvieron presentes, 92 votos fueron a favor de Loretta Ortiz Ahlf, nueve votos para Verónica de Gyvés, ocho para Bernardo Bátiz, cuatro en contra, y una abstención. Con lo que la cuarta mujer (de 11 ministros) se suma a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, nunca antes visto de manera simultánea en la historia del pleno de la SCJN.

El nombramiento de la especialista en derecho internacional y derechos humanos, Loretta Ortiz, viene a dotar a la Corte de una visión femenina de la justicia, perspectiva urgente en nuestro sistema judicial.

Sin embargo, la designación de la nueva ministra llegó acompañada de polémicas, ya que, dicho por algunos juristas, mencionan que desde el enfoque técnico, a Ortiz Ahlf le “falta experiencia” en el tema de justicia constitucional o que su trayectoria “no tienen nada que ver con la Suprema Corte”.

La mayor de las polémicas es su cercanía con el presidente Andrés Manuel López Obrador, el cargo ocupado como coordinadora del Consejo Asesor para Garantizar la Paz, órgano creado en esta administración (y que ha quedado en letra muerta) y su participación en la fundación del partido Morena. Es decir, las críticas reales son por cuestiones políticas.

Así pues, el arribo de Loretta Ortiz a la Suprema Corte (aunado a la postulación presidencial de Victoria Rodríguez Ceja para la presidencia del Banco de México), ha sido blanco de críticas, pero ¿tal escozor es por ser mujer o estrictamente por preocupación política? Un cuestionamiento en el que a nadie le gusta profundizar.

Esperemos que estos nombramientos históricos, sumados a la paridad de género en la Cámara de Diputados, sirvan para cambiar la visión de la sociedad mexicana y se enmarque en el respeto y normalización de que los cambios necesarios para el país serán a través de las mujeres, o no serán.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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