Irresponsabilidad

Hay que reconocer que López Obrador fue sumamente displicente, negligente e irresponsable ante la pandemia

Irresponsabilidad
Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo De México

La noticia de que Andrés Manuel López Obrador se contagió de coronavirus es un hecho grave por sí mismo. Sin embargo, pareciera que el propio gobierno mexicano no le da la seriedad e importancia que tiene. ¿Será que no se dan cuenta? ¿Será que lo hacen premeditadamente? ¿Por qué?

Por si nos hiciera falta, la enfermedad de AMLO está exacerbando la ya grave polarización entre los mexicanos. La misma que él ha fomentado día tras día desde la conferencia matutina. Alguien debería decirle a los funcionarios de la 4T que no estamos solamente frente la enfermedad de Andrés Manuel López Obrador. No.

Estamos hablando de que el Jefe del Estado Mexicano se contagió de coronavuris, en el marco de la pandemia más letal del último siglo. Estamos hablando de que su gobierno ha hecho un manejo desastroso, casi criminal de la pandemia. Tanto, que aquí han muerto 9 de cada cien contagiados. México es el segundo país del mundo con mayor letalidad por covid19 y el cuarto con más muertes en todo el planeta. Al momento de escribir esta columna, nadie había dado a conocer un parte médico serio, detallado y profesional sobre la salud del presidente. ¡Nadie!

Hace un par de semanas tuve que hospitalizar a mi madre, contagiada de coronavirus. Todos los días, por teléfono, los médicos me daban un reporte sobre su salud. Me informaban sobre sus funciones neuronales, renales, cardíacas, hepáticas, psicológicas. Diario. ¿La salud del Presidente de México amerita un simple tweet? ¿Decir se encuentra estable es suficiente? ¿Cómo es posible que la secretaria de gobernación no sepa dónde guarda la cuarentena el presidente?

Deseo que el presidente recupere pronto su salud plena. Pero, hay que reconocer que López Obrador fue sumamente displicente, negligente e irresponsable ante la pandemia. Se ha negado reiteradamente a usar cubrebocas. Nunca suspendió sus giras por el país, ni sus reuniones privadas. Poco le importó el quédate en casa. No predicó con el ejemplo por decisión propia.

No solo eso. No ha modificado un milímetro su estrategia para manejar la pandemia, a pesar de los evidentes resultados catastróficos. Al final de cuentas, no mentir, no engañar, no robar, ni el detente, ni su fuerza moral, ni el pueblo, ni nada evitó que se enfermara de covid.

En su cuenta oficial de Twitter publicaron una foto tras su conversación telefónica con Vladimir Putin. No se sabe la fecha en que fue tomada. López Obrador aparece con traje azul marino, camisa blanca y corbata roja. Está un poco despeinado y muestra una sonrisa fingida. Se ve… diferente.

Esa fotografía de fecha incierta, más el silencio y opacidad en torno a su estado de salud solo alimentan la especulación. Estamos hablando de un hombre de 67 años, con antecedentes cardíacos,  sobrepeso y sometido a un estrés constante. No estamos hablando de Andrés Manuel López Obrador, sino del Jefe del Estado Mexicano. ¿Entenderán la diferencia?

 

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA


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