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La verdadera libertad

OPINIÓN

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Una canción de Andrés Calamaro: La Verdadera Libertad, me dio la idea de escribir esta columna desde el encierro y el aislamiento en mi hogar. Como mucha gente en el país y en el mundo –cerca de 4 mil millones de personas, la mitad de la población mundial—estamos en estos momentos viviendo algo inédito e incierto que replantea muchos paradigmas en la vida de los países, del planeta, pero también de las personas en lo individual. ¿Cuál es la verdadera libertad?, cuando tenemos que estar encerrados en nuestra propia casa para protegernos y proteger a los demás.

Para Calamaro, la libertad verdadera está en las pequeñas decisiones que cada uno de nosotros toma cada día y a cada momento: “Es eso que conoce el preso, o es una forma de practicar la verdad salvaje, y ponerse el único traje porque no hay ninguna fiesta, de organizar una protesta violenta contra la vida lenta. Es lo que me gusta de ser libre, como el pájaro libre, buscando el hueso que uno nunca va a encontrar”, nos dice este gran cantautor argentino, en una letra que viene muy bien para estos días en los que tienes que decidir cómo llevar mejor el encierro y cómo afrontar esta nueva realidad.

Por ejemplo, en el dilema que planteamos la semana pasada sobre ¿correr o no correr? Cada persona ha encontrado las formas de ejercitarse y mantenerse en forma en esta emergencia, más allá de las restricciones o limitaciones fijadas por los distintos países. Aquí en México, la secretaria de Salud de la CDMX, Oliva López Arellano, causó polémica por invitar a los capitalinos a realizar actividades físicas al aire libre: “Si pueden salir las personas a caminar, correr o hacer paseo en bicicleta y no acudiendo a lugares concurridos”, dijo la funcionaria. En las redes sociales muchos cuestionaron a la titular de Salud por invitar a la gente a salir a las calles, cuando el mensaje oficial del gobierno Federal es: “Quedate en casa”.

Y ahí es donde entra la la libertad de cada uno, pero también la responsabildad para con los demás en una crisis como ésta. ¿Somos libres de salir a ejercitarnos? Según las autoridades capitalinas sí, pero la responsabilidad de un corredor, que pretende cuidar su salud y mantenerse bien, debiera incluir también el interés y la conciencia por la salud de los demás. Personalmente soy partidaria de que la decisión más solidaria y consciente en estos momentos es mantenerse en casa y que si bien correr y ejercitarte es una necesidad que para muchos de nosotros puede ser vital e indispensable, bien podemos adaptarnos por un tiempo y hacerlo dentro de nuestra casa para que sea seguro para nosotros y para los demás.

Hay muchas formas creativas de calmar la ansiedad y la necesidad del ejercicio. Desde una caminadora, para quienes tienen el privilegio de tenerla en casa, hasta el dar vueltas en tu propio espacio, como lo hizo ya un mexicano que corrió el equivalente a un maratón dentro de su casa, o quienes toman objetos pesados para levantarlos o hacen sentadillas, lagartijas o abdominales sin dejar su hogar. Lo que en estos días nos dé felicidad sin lastimarnos y sin arriesgarnos, o arriesgar a los demás, hagámoslo. Son días difíciles; quienes corremos sabemos que también se corre para conocer el dolor y aprender a aceptarlo, hasta que adquirimos las resiliencia necesaria para enfrentar cualquier obstáculo, reestructurarnos y redefinirnos. Es momento de entender que la verdadera libertad no sólo está en la calle, en ir a donde se quiere. En cuanto los músculos comienzan a moverse, la mente también se libera y eso lo podemos hacer dentro de casa.

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POR ROSSANA AYALA
AYALA.ROSS@GMAIL.COM
@AYALAROSS1

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