Chihuahua 2021: Las mujeres al rescate

Chihuahua vive una de las peores tragedias de su historia con más de 20 mil casos acumulados de Covid-19 y más de 2 mil defunciones

Chihuahua 2021: Las mujeres al rescate
Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México: Especial

Chihuahua vive una de las peores tragedias de su historia. Con más de 20 mil casos acumulados de Covid-19 y más de 2 mil defunciones, el reto que hoy enfrenta nuestra entidad demanda responsabilidad, unidad, humanismo y actuar con altura de miras. Sin embargo, el gobernador Javier Corral se ha dedicado a todo menos a gobernar. Sistemáticamente, ha tratado de posicionar sus aspiraciones electorales, con reuniones de la autoproclamada “Alianza Federalista”, teniendo como plataforma una política de espectáculo basada, no en atender las demandas más urgentes de la gente de Chihuahua como el acceso a la salud, sino en golpear al Presidente en un momento en donde el estado reclama unidad.

Mucho le han pesado al señor gobernador las alianzas con los grandes poderes fácticos y económicos que únicamente conciben la acumulación de riqueza como objetivo inmediato, sin importar la vida de los trabajadores de la maquila y de los más desfavorecidos. Recuerdo que si por alguien llegó al poder fue, sobre todo, por las alianzas que hizo con la izquierda chihuahuense. Lamentablemente, muy pronto se olvidó de las nobles causas que encabezó cuando fue senador, porque en el Senado, reconozco, fue un buen legislador, sin embargo, y por desgracia para los chihuahuenses, ha resultado un pésimo gobernador.

Su insaciable ambición por posicionarse a nivel nacional como un actor contrario al Presidente López Obrador, a costa de boicotear tratados internacionales y poner el peligro el pacto federal, ha tenido un resultado adverso para los chihuahuenses. En vez de tender puentes para hacer una Gran Alianza por la Salud, como se lo he planteado desde el Senado de la República, ha preferido hacer política desde el orgullo de macho norteño envalentonado que cree que las puede con todas, pero la realidad ha sido otra. Debe reconocer, con toda la humildad, que necesita del Presidente con más legitimidad de las últimas décadas para salir adelante de la crisis sanitaria. Debe dejar de militar en el ego y asumir una actitud de Estado.

Ante la imposibilidad de controlar la epidemia en su propio estado por andar de gira con otros gobernadores, Javier Corral optó por pisotear la Constitución Mexicana y, con ella, los derechos fundamentales de los chihuahuenses. Decretó indebidamente un estado de excepción de represión policial, disfrazado bajo el eufemismo de “toque de queda” o “restricción de movilidad”, donde las y los más afectados han sido los ciudadanos de a pie. 

El establecimiento de una política que abre paso a sistemáticas violaciones a los derechos humanos y el duro golpe al ingreso familiar y popular son producto de estas medidas imprudentes. A pesar de las advertencias que realicé sobre los peligros de este tipo de acciones represivas, da la impresión que Javier Corral continúa ensimismado en su campaña, lo cual ya derivó en que un joven haya sido duramente golpeado por la policía por no portar su cubrebocas.

Definitivamente, no ha observado el reclamo de millones de personas a nivel mundial que se han pronunciado, en el marco del movimiento Black Lives Matter, en contra de la brutalidad policial que acabó con la vida de George Floyd.  En un ámbito nacional, tampoco ha cobrado conciencia por las marchas en contra del gobernador Enrique Alfaro en Jalisco por la muerte de Giovanni López a manos de la policía estatal. El Pueblo de Chihuahua está aCORRALado por un autoritarismo que no cesa, recordándonos lo peor de los gobiernos autoritarios priístas. 

En ese contexto de miedo, incertidumbre y tragedia, se abre un halo de esperanza: El Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó que siete, de las quince candidaturas a las gubernaturas en disputa, deberán recaer en mujeres. Celebro y apoyo esta decisión, pues va en consonancia con el objetivo de lograr la paridad de género que ha sido una de las banderas de nuestra Cuarta Transformación. Desde el principio de la administración, el compañero Presidente Andrés Manuel López Obrador garantizó la paridad para las mujeres en nuestro gabinete federal. Es tiempo de que tomemos lo que por derecho nos pertenece: la participación política e inclusión en espacios de toma de decisiones.

La lucha feminista de las compañeras chihuahuenses que han sido víctimas de la violencia machista es otra de las asignaturas pendientes en el estado. Nuestro movimiento busca una sociedad más igualitaria y está a la vanguardia de la lucha social para afrontar los grandes retos contemporáneos, entre ellos, la pandemia global de la Covid-19. En América Latina, desde México hasta Argentina, las exigencias de nuestras compañeras por un aborto seguro, legal y gratuito; seguridad, derechos laborales, sociales y espacios de participación política son ya una realidad de resistencia. En nuestro país, las numerosas muestras de la Marea Verde son inspiradoras y reivindicatorias para llevar la lucha de las compañeras de la calle a las instituciones; más específicamente en Chihuahua y en Ciudad Juárez, uno de los estados más golpeados por la violencia de género y de las ciudades más peligrosas para ser mujer, respectivamente. Es tiempo de que la transformación y la revolución de las conciencias llegue a Chihuahua. Es momento de que las mujeres demos un paso al frente. Nuestro país y nuestro sistema político nos necesita. La paridad ya no es una concesión, es un derecho que debe permear las instituciones dentro de la gran transformación pública que hemos emprendido. Nuestras causas son populares, feministas, de abajo y con la gente. 

Creo y sostengo que la próxima Gobernadora de Chihuahua debe ser y será mujer. Se trata de una revolución electoral que será sostenida por el gran cambio de paradigma que observamos alrededor de todo el mundo pero, sobre todo, en nuestra región y en México. Sobre todo, Chihuahua es la entidad que debe ir a la vanguardia por ser de los estados más agraviados por la violencia sexista, misógina y patriarcal que aqueja a todas las mujeres. Sin embargo, en caso de que no sea mujer, el próximo gobernador deberá ser, sin duda, un fiel representante del Obradorismo y estará obligado a reivindicar la lucha de las mujeres de Chihuahua. 

En esta revolución, deberán ser los sectores más olvidados, silenciados y oprimidos los principales ejes de un gobierno del pueblo y para el Pueblo. Son las causas nobles y reivindicatorias las que me hacen pensar que Chihuahua será gobernada por una mujer que sea capaz de entender y solucionar los agravios provocados por los oligarcas que el bipartidismo del viejo régimen neoliberal no solo ha permitido, si no perpetrado y auspiciado. Como mujer, estoy segura de que la próxima Gobernadora será Obradorista y ostentara un encargo —y no solamente cargo— para gobernar con apego a la Constitución, tendiendo puentes entre el gobierno estatal y la Federación, atendiendo a los sectores que más necesitan de este gran movimiento y con responsabilidad para atender los retos tan complejos de la actualidad. Estoy segura que en este proyecto transformador y reivindicativo de Gobierno, deberán ser las personas más pobres quienes, por el bien de todos, vayan primero. 

¡En Chihuahua, se va a caer, se va a caer, el panismo se va a caer!

POR BERTHA CARAVEO

SENADORA DE LA REPÚBLICA 


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