El plan que no fue

El plan anunciado es de poco menos de 260 mil millones de pesos en proyectos nuevos (para redondear a 300 le sumaron otros 40 mil millones de proyectos que ya están en curso)

El plan que no fue
Jorge Andrés Catañeda/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Con bombo y platillo nos volvieron a recetar el anuncio de un “gran plan de inversión” que va a reactivar la economía. Como si no tuviéramos memoria, nos plantearon esto como un hecho histórico. En efecto, la idea de un gran plan de infraestructura para reactivar la economía no es mala, en realidad es una de las cosas que se necesitan hacer. Lo advertimos varios desde el inicio de la crisis. Sin embargo, lo que el gobierno anunció este lunes dista mucho de eso.

El plan anunciado es de poco menos de 260 mil millones de pesos en proyectos nuevos (para redondear a 300 le sumaron otros 40 mil millones de proyectos que ya están en curso). Para empezar, hay que dejar claro que, aunque se cumpliera este plan es totalmente insuficiente. Este monto es el 1% del PIB corriente del año pasado (quizá con la caída del PIB represente más, pero solo por una caída en el denominador) muy lejos de lo que se necesita para reactivar la economía.

Pero al ver los detalles de los proyectos, la realidad es aún menos alentadora. Los dos proyectos más grandes, que representan más del 40% de la “nueva inversión”, no son proyectos nuevos, son del sexenio anterior:

Tren México Querétaro con una inversión de 51 mil millones de pesos. Este proyecto, como todos sabemos, es del peñato que se canceló por los actos de corrupción. El presupuesto asignado es prácticamente idéntico al de la propuesta ganadora en 2014.

Coquizadora en la refinería de Tula con inversión de 54 mil millones de pesos. Este proyecto no solo es del peñato, sino que ¡EPN la inauguró la primera parte el 3 de noviembre de 2017! Se estimaba que este proyecto tenía un valor de 2,600 millones, de los cuales supuestamente a inicio de 2018 se habían desembolsado alrededor de 1,240. Dado lo anterior, hay dos opciones: o esta obra ya existe parcialmente o hay un caso de corrupción monumental que debe investigar la fiscalía. Independientemente de lo anterior, al igual que con Dos Bocas y la coquizadora de Cadereyta por 15 mil millones de pesos, es el peor momento de la historia para hacer una inversión en refinación dada la caída de los márgenes de refinación y la incertidumbre sobre la demanda futura.

Al analizar el resto de los proyectos queda claro que prácticamente ninguno es nuevo. Muchos habían sido ya presentados en el otro anuncio con “bombo y platillo” que nos recetaron en noviembre del año pasado (aunque muchos desaparecieron). Los siguientes son algunos ejemplos de proyectos que ya habían sido presentados y solamente se les aumentó el monto de inversión (entre paréntesis se presenta el aumento del año pasado a este anuncio):

Carretera Ventura – El Peyote por 4,297 millones de pesos (97 millones)

Ampliación autopista Tuxtla Gutiérrez San Cristóbal por 1,045 millones (145 millones)

Tren Suburbano Lechería AIFA por 12,565 millones de pesos (2,565 millones)

Corredor Ferroviario Aeropuerto de Monterrey por 19,811 millones de pesos (6,811 millones)

Más allá de los refritos y que se trata de los mismos proyectos anunciados una y otra vez, lo más grave de este anuncio es todo lo que no está, particularmente en el sector eléctrico. Como lo han expresado incontables expertos, México necesita una gran inversión en generación de electricidad para retirar plantas viejas ineficientes y contaminantes y reducir los costos de la energía en México. No solo no se anunció ningún proyecto de generación con energías renovables, que están parados desde la suspensión de las subastas a largo plazo, sino que tampoco hay ningún anuncio de inversión en generación con ciclos combinados. El Estado no tiene los recursos para invertir en estos proyectos ni debería hacerlo, hay privados dispuestos a hacerlo. Pero, a pesar de las palabras de Alfonso Romo, queda claro que este gobierno no quiere que el sector privado participe en este sector. Entonces México se queda como el perro de las dos tortas, sin inversión privada porque el gobierno no quiere y sin inversión pública porque no le alcanza.

Una vez más, el gobierno perdió la oportunidad de anunciar algo verdaderamente transformador. Anuncio con bombo y platillo un refrito de proyectos del sexenio anterior y cosas que ya había anunciado. Incluso, para la mayoría de estos proyectos habría que preguntarse que ha pasado desde la primera vez que se anunciaron hasta el día hoy. Pero lo más grave es que este anuncio es un intento más de engaño. Podrá funcionar para los titulares del día siguiente, pero esto no resiste el más mínimo nivel de análisis. Hoy más que nunca queda claro que este gobierno no tiene un plan para sacarnos de la crisis económica que vivimos actualmente. 

 

POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA
COLABORADOR
@JORGEACAST
 


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